¿Cómo la falta de cariño en la infancia puede influir en la vida adulta?

Las demostraciones de afecto entre padres e hijos deben estar presentes. Los besos, los abrazos y el amor, son esenciales para enfrentar la adultez de una forma sana y segura.

Que el cariño no falte en la familia

Es necesario saber que las experiencias infantiles influyen en la conducta futura de los individuos. Uno de los aspectos de mayor repercusión concierne al componente afectivo. Muchos chicos crecen privados de atenciones y manifestaciones de cariño de parte de sus padres.

Su niñez transcurre sin abrazos, besos o cualquier tipo de caricia. Aunque parezca un poco extraño, es una situación que ocurre con bastante frecuencia. Se debe a diferentes circunstancias, pero siempre deja secuelas que se reflejan en la vida adulta.

Necesariamente, entre padres e hijos debe cultivarse el amor y fomentarse la comunicación. Deben dedicarse tiempo, compartir espacios e intercambiar palabras afectuosas y otras muestras de cariño. Los niños crecen y se marchan. Criarlos con afecto les ayudará a ser felices.

Repercusiones de la falta de cariño en la infancia

La ausencia de afecto en la infancia afecta a muchas áreas de la personalidad, e influye negativamente en la vida adulta. Los niños que no tienen cariño de los padres, sobre todo en los primeros años de vida, no aprenden a demostrar afecto. Son personas agresivas que presentan inestabilidad emocional, ansiedad, tristeza, inseguridad, temor y baja autoestima.

Hay casos de individuos que viven en una búsqueda afectiva exacerbada, que puede llegar a ser patológica, puesto que se ha producido un desajuste psicológico. Las consecuencias son graves y perturban sus vínculos afectivos y relaciones.

Se puede afirmar que la privación de afecto a los niños es uno de los maltratos infantiles más nocivos, y con mayor influencia en la vida adulta. La sensación de vacío y soledad es tanta, que puede conducir al suicidio.

¿La madre da cariño y el padre impone disciplina?

No, los niños necesitan el cariño de ambos padres. Es un error creer que el rol primordial del padre es ser proveedor del hogar, para la satisfacción de las necesidades, y el conductor de la disciplina.

Ciertamente, la madre es la llamada a proporcionar amor y cuidados a los niños, y la ausencia de éstos es destructiva para ellos. Sin embargo, no significa que ellos no necesiten del cariño de su padre. De hecho, no hay nada más reconfortante que un abrazo de papá. Lamentablemente, a algunos les cuesta ser cariñosos y besar a los hijos. Posiblemente no tuvieron unos padres cariñosos, y están modelando patrones de conducta.

También es un error pensar que los hijos no necesitan demostraciones constantes de cariño. Nunca sobran. Les da protección y seguridad. Además, los ayuda a aprender a manejar las emociones, los conflictos y las relaciones con los demás.

Dar cariño a los niños es fortalecer al adulto de mañana

Debes tener presente que abrazar, besar y darles cariño a tus hijos no es sinónimo de mala crianza o sobreprotección. Es una forma de decirles cuánto los quieres y lo importante que son para ti. A la vez les ofreces un entorno emocional de seguridad y afecto que les posibilita una vida adulta feliz.

Igualmente, un niño que ha cubierto adecuadamente su necesidad afectiva será un adulto con un estilo de apego seguro y sano, que le aportará confianza en el afecto que las personas le tienen. No se incurre en estados ansiosos, relaciones de dependencia o vacíos emocionales que se intentan llenar de cualquier manera.

Por último, los niños o niñas criados con cariño, serán padres amorosos y comprensivos. Aceptarán a sus hijos tal y como son, respetando el temperamento de cada uno, fomentando la interacción y estableciendo vínculos afectivos con ellos, en cada etapa de sus vidas.

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