¿Cómo detectar y resolver problemas de aprendizaje en niños?

Si tu pequeño tiene dificultades para hablar o escribir, es posible que tenga un trastorno que le impida aprender. Presta atención a estas señales y busca la manera de ayudarle.

Atender y tratar problemas de aprendizaje

¿A tu hijo le cuesta entender ciertas cosas? ¿No identifica las palabras? ¿Tiene inconvenientes para recordar? No es que sea menos inteligente que los demás. Es que tiene problemas de aprendizaje. Aunque no lo creas, uno de cada 1o diez chicos en edad escolar muestra este tipo de dificultades, y no hay relación con la falta de intelecto, ni con limitaciones de oído o vista.

Estos trastornos suelen afectar la forma en la que el cerebro procesa la información. Por ello hay niños que-aún con cinco años-no saben hablar bien o se les imposibilita el reconocimiento de letras o números. Puede que comprendan a la perfección la oración, el cuento o la peli que acaban de ver o escuchar, pero al ser consultados sobre eso no podrán contestar.

Tal vez digan las vocales o el alfabeto completo, pero no podrán enunciarlo por separado. Según los especialistas, su coeficiente intelectual es normal, pero no pueden traducir lo que perciben de su entorno. Están conscientes de lo que quieren decir o redactar, pero no hallan la manera adecuada, por lo que suelen enfrentar episodios de estrés y frustración. Si es el caso de tu hijo, es preciso que sepas cómo detectar y resolver problemas de aprendizaje. 

¿Cómo reconocer problemas de aprendizaje?

Para identificar un posible problema de aprendizaje, es importante prestar atención a la forma en la que el niño lee y se relaciona con números y letras, ya que podría desarrollar dislexia, discalculia o disgrafía. La dislexia compromete su capacidad lectora, la discalculia lo lleva a intercambiar los números y la disgrafía entorpece la escritura manual, haciéndole cometer faltas de ortografía.

Nadie conoce a tu hijo mejor que tú. Si observas con frecuencia estas señales, fallas o conductas, debes consultar a un experto. Es posible que tu pequeño enfrente complicaciones para aprender.

  • Falta de retentiva. Si no logra memorizar números, palabras, tonos, formas geométricas o los días, puede haber un trastorno. Lo mismo si confunde los tiempos (mañana, ayer y hoy), no diferencia entre izquierda y derecha, o no reconoce cuál es su mano dominante. Aunque lo intente, le cuesta obedecer instrucciones o hacer tareas. También olvida con facilidad lo que le dices, y pierde recurrentemente sus pertenencias.
  • Mala coordinación. No coge bien el lápiz, no puede atarse los zapatos, subir el cierre del pantalón o sujetarse el botón de la camisa. Caminar o hacer deportes, le puede resultar un tanto complicado.
  • Síntomas visuales. Mientras estudia se “pega” al texto, pasa por alto palabras o letras, repite u obvia líneas. Se frota los ojos, se queja de irritación o pestañea demasiado. Notarás que escribe las palabras pegadas, ubica la libreta de forma irregular o intenta anotar con su dedo.
  • Signos de habla. Su pronunciación es deficiente, por lo que no logra comunicarse con fluidez.
  • Cambios de humor. La irritación o la excitación repentinos de pueden hacer notar, pero lo más evidente, es su baja autoestima y su frustración por no poder expresarse y no afrontar con éxito sus deberes escolares.

¿Cómo atender problemas de aprendizaje?

Los problemas de aprendizaje pueden estar vinculados con malos hábitos en el embarazo, lesiones en la cabeza y exposición a sustancias tóxicas. Incluso, hay quienes afirman que pueden ser hereditarios. La mayoría se detectan a partir de los 5 años, cuando se evidencia un deterioro en el desempeño escolar del menor, así como en su desenvolvimiento social.

No obstante, hay que considerar que cada pequeño aprende a su ritmo, por lo que se le debe dar el tiempo necesario para fomentar sus habilidades. Si al llegar al tercer grado las dificultades persisten y se agudizan, debes buscar apoyo. Hay centros que realizan exámenes y pruebas con juegos, para efectuar un diagnóstico certero y proponer terapias precisas.

¿Cómo puedes tú ayudarle? Destaca sus fortalezas, nutre su autoestima, propicia el desarrollo de talentos relacionados con sus preferencias, pero principalmente, sé amoroso y paciente.

Soliciaasesoramiento psicológico, para que aprenda a lidiar con sus emociones, y mantén una postura cercana y empática aún en sus berrinches. Busca grupos de apoyo para papás con realidades similares, pues lidiar solo con estas circunstancias puede tornarse abrumador. Pide el respaldo de profesores y familiares, así el pequeño se desenvolverá en un ambiente. Con tu respaldo, tu niño llevará su vida con total normalidad.

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