Cómo conservar la fruta fresca para los peques

En verano es especialmente importante conservar la fruta en un lugar ventilado, freso y seco. Os damos otros consejos para su conservación.

A juzgar por las temperaturas, aunque por fechas aún nos encontremos en primavera, el verano lo tenemos tan encima que ya tenemos que comenzar a tomar las precauciones típicas para estas temperaturas. Por ello, para proteger a los niños del sol y del calor, debemos ponerles protección solar antes de salir de casa, llevar siempre una gorra y asegurarnos de que estén hidratados.

Además de todo esto, hay que aprovechar que la fruta fresca es una forma de cuidar su dieta y que con ella nos aseguramos de que toman las vitaminas y minerales suficientes para afrontar las altas temperaturas. Además, gracias a que la fruta contiene pocas calorías y grasas y que es una fuente importante de fibra, podemos considerarla el alimento ideal para el verano y para ayudarles a crecer sanos y fuertes.

Pero hoy no hablaremos de las muchas virtudes de la fruta en nuestro organismo, ni de la cantidad de enfermedades que se pueden combatir tomando, al menos, varias piezas de fruta al día – según la OMS (Organización Mundial de la Salud) la cantidad de fruta adecuada para evitar enfermedades ronda los 400 gramos de fruta y verdura por persona al día -, sino que más bien hablaremos de cómo conservar la fruta fresca en casa para evitar que se estropee y para evitar que al tener peor aspecto nuestros niños la rechacen.

Algunos consejos para evitar que la fruta se estropee son: guardar por separado las piezas más maduras, para evitar que estropeen al resto; colocar la fruta en la zona del frigorífico menos fría; sacar la fruta del envase original, para que se oxigene; si la fruta está fuera del frigorífico, hay que evitar que le dé la luz solar directa y debe estar en un lugar fresco y seco; evitar que la fruta esté en contacto con otras piezas de fruta más maduras; evitar cortar la fruta en trozos, se conserva mejor entera…

Además, hay que tener en cuenta que las frutas con hueso deben permanecer en la nevera un máximo de una semana, que los cítricos pueden llegar a durar casi dos semanas y que las frutas más delicadas, como las fresas, las moras o las grosellas pueden mantenerse bien de unos tres a cuatro días como mucho y en la nevera. Lo ideal es comprar fruta fresca del tiempo y asegurarnos de que se consuma en pocos días.

Por otro lado, si tenemos en casa una batidora, otra manera de que se coman la fruta madura es hacer batidos. De esta manera ellos pueden disfrutar ayudándonos a hacer los batidos y, a la vez, se toman una buena cantidad de fruta. En mi opinión, los niños comen más fruta si se la presentamos adecuadamente, ya sea combinando colores en una macedonia o troceándola.

También pienso que hay momentos en los que podemos aprovechar para ofrecer fruta a los niños y hacer que prueben más clases de fruta. Se trata de aprovechar cuándo vienen corriendo a la cocina con sed y hambre, en ese momento se les puede ofrecer fruta cortada y jugosa. Esto les deja un agradable sabor, a la vez que los refresca, los hidrata y les permite guardar en su memoria un buen recuerdo de la fruta. ¿Qué opináis? ¿Qué otros consejos añadiríais para conservar la fruta fresca en verano?

Foto | Rusty Clark

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...