¿Cómo condimentar la comida del bebé?

Cuando el bebé ya llega a la edad en la que es necesario ir incorporando a su dieta alimentos sólidos, muchas madres se preguntan qué hacer a la hora de prepararles la comida en lo referente a los condimentos que pueden o no pueden usar y las cantidades recomendadas. Hay que tener en cuenta que si bien en el mundo adulto los condimentos son muy bien recibidos y necesarios porque realzan los sabores y ofrecen experiencias nuevas al comer, en el caso de los bebés y de los niños pequeños la mejor de las recomendaciones es brindarles la posibilidad de que su paladar conozca los sabores naturales de los alimentos.

Cecilia Gamarra, nutricionista de la ONG Prisma, explica al respecto:

“Si bien la sal y el azúcar realzan los sabores, en esta primera etapa de entrenamiento del paladar, lo mejor es que el niño perciba los nuevos sabores de los alimentos de la forma más natural posible”.

Lo cierto es que las personas pueden acostumbrarse a la percepción de los sabores según las comidas que están acostumbrados a comer, es decir, la forma de identificar lo dulce o lo salado es relativa y posiblemente modificable ya que las papilas gustativas se adaptan. No es recomendable acostumbrarse a comer con mucha azúcar o con mucha sal, ya que cuando un alimento no tenga grandes cantidades de una cosa o de la otra el paladar puede notar las comidas desabridas y la persona recurrirá al exceso, por eso para no condicionar a los niños desde pequeños lo mejor es acostumbrarlos a comer los alimentos con sus sabor original.

Las comidas del niño deben estar acompañadas por agua, no por bebidas azucaradas o bebidas carbonatadas. En el caso de las frutas es mejor ofrecerles porciones y no jugos ya que en este segundo caso será necesario agregarle azúcar ya que pueden percibir el sabor como muy agrio. Las papilas pueden ser condimentadas con una pizca de sal y una gotita de aceite de oliva que le hará muy bien, y cuando el niño ya cumpla el año de edad podrá comer de la olla familiar, es decir, lo que come el resto de la familia y en el mismo modo de preparación, siempre teniendo en cuenta ir incorporando los condimentos de forma paulatina.

“Es importante evitar los alimentos con grandes cantidades de sal, azúcar y miel de abeja ya que elevan la glucosa y afectan el apetito. Pueden comer con normalidad miel de abeja a partir de los tres años”.

Vía | rpp
Foto |  subewl

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