Cómo actuar cuando el niño te provoca

Los insultos, las rabietas o los comportamientos agresivos en un niño deben tratarse con tranquilidad y evitando responder de la misma manera para evitar reforzar este comportamiento en el niño.

Hay que evitar responder de la misma manera.

Educar a los niños no es nada fácil, conlleva un ejercicio de auto control muy importante por parte de los padres y tener unas pautas muy claras a la hora de  mantenerse firmes y no responder a las provocaciones de los pequeños. Lo primero, a mi parecer, es tener muy en cuenta que cuando los niños hacen o dicen algo, sobre todo cuando son pequeños, normalmente antes de los seis años, no lo hacen ni para herirnos, ni para hacernos daño. No entrar en su juego ni en sus mismas provocaciones, evitará en gran medida que se refuerce ese comportamiento.

Es decir que si tu hijo te insulta o te pega, no le contestes de la misma manera. Piensa que los niños, muchas veces, no son ni conscientes de lo que nos están diciendo o incluso haciendo durante una rabieta. Además, muchos de los insultos que pueden soltarnos en un momento dado, los sueltan sin saber siquiera lo que significan. Por lo que se puede empezar, calmándose primero los padres, ya que encolerizarse el adulto no sirve de nada y hablar con suma tranquilidad y educación al pequeño. Es más, les calma mucho que tú, como madre o padre, ante un comportamiento agresivo del niño les hables con dulzura, con cariño y les recuerdes lo mucho que le quieres.

Aunque los expertos lo dicen, es bien cierto, y lo digo por propia experiencia, que lo primero de todo es tranquilizar al pequeño, ya que con nervios, con rabia y con estrés no solucionaremos nada en el momento. Si no atiende a razones, puedes usar el método de «tiempo fuera«, es decir, apartarlo un momento de donde estés, incluso sentarlo y esperar a que se tranquilice. Una vez calmado, debemos explicarle con cariño y buenas palabras que es lo que nos ha molestado, que es lo que ha hecho mal y que significan las palabras que nos ha proferido.

Si su comportamiento supone un castigo para el niño, debe comprender que es lo que ha hecho mal para que asuma las consecuencias, es decir, es muy importante, que cuando riñas o castigues a tu hijo él entienda el porqué lo estás haciendo, si no es así, no servirá de nada. En el caso de los insultos o frases hechas, no debemos, los adultos, tomarlos como si fueran conscientes de lo que dicen, hay que escuchar sus palabras sin tomarlo como algo personal. ¿De qué manera calmas a tu hijo durante una rabieta? ¿Alguna vez tu hijo te ha insultado? ¿Cómo has actuado?

Fuente | abc.es

Foto | Daniel Hughes en Flickr

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