Comienzan, postergan y abandonan – Cómo afrontar esta personalidad de los hijos

Niños procrastinadores - Niños que abandonan todo

Existe un concepto muy de moda en el ámbito del emprendimiento y la búsqueda de la libertad financiera tan necesaria en este fin de ciclo que se vive en las sociedades que hace referencia a las personas adultas que no logran comenzar y terminar ninguna actividad.

A estas personas, dispersas, con falta de concentración y débil autoestima, se les denomina procrastinadores.

El término en sí mismo supone la asunción de una debilidad, una falta de responsabilidad que deriva en la falta total de autocontrol para comenzar y terminar una actividad.

Evidentemente, es fácil determinar que esta carencia comienza en la infancia, veamos por lo tanto cómo evitar que nuestros niños con tendencias a la dispersión no se conviertan en procrastinadores mañana.

De los seis a los diez años, la clave de la responsabilidad

Si bien es cierto que la asimilación de responsabilidades comienza con la transición a la alimentación sólida y tiene su punto álgido con el control de esfínteres, no es sino hasta los cinco o seis años que podemos comenzar a crear los surcos neuronales de la responsabilidad en nuestros hijos.

Consejos para que adquieran hábitos responsables

A partir de los seis años es recomendable que los niños tengan horarios establecidos y muy concretos para realizar cada actividad que tengan asignada.

Establece un horario para levantarse, desayunar y realizar su aseo personal.
Estimula a tu hijo para que comience con el aprendizaje necesario para ordenar su habitación, recoger sus juguetes, hacer los deberes y hacer su cama.

Es fundamental que tu hijo comience a adquirir hábitos de estudio. Así, el repaso de las actividades realizadas durante el día en el colegio, la realización de los deberes escolares si es que existen o media hora de lectura en voz alta, si no traen actividades del colegio, son fundamentales para que se hagan responsables de sus actividades.

Conclusiones, cómo evitar la procrastinación infantil

Como en todas las áreas educativas, la constancia, la perseverancia y la paciencia son fundamentales. El objetivo es lograr que nuestros hijos lleguen a los diez años con hábitos arraigados de estudio, higiene y orden, ya que es la única forma de lograr que –desde pequeños- se acostumbren a iniciar una actividad y finalizarla.

Este hábito incrementará su autoestima y le aportará una fortaleza que le ayudará no sólo en sus resultados académicos, sino también en cualquier actividad que emprenda en el futuro.

Foto: Orange42

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