Chuches ¿sí o no?

chuches y gominolas

Las chuches o chucherías, esas golosinas sabrosas, hipercalóricas y sin valor nutritivo. Alimento vacío, pero muy atractivo y al que ningún  niño se resiste es un veneno para la salud infantil por su alto contenido en aditivos, colorantes y saborizantes. Hay que limitar el consumo de las famosas chuches, y es labor de los padres y el entorno del niño  educarle en el consumo responsable y limitar su ingesta si no queremos que, este pequeño placer, acabe convirtiéndose en un hábito nocivo para su salud y desarrollo.

Las chuches deberían ser un premio y no un hábito,  llegar a un acuerdo en la cantidad máxima. Lo recomendable seria que tomasen, máximo, una o dos algún día, siempre como algo especial y nunca de forma habitual. Es mejor que se las den después del postre y habituar a los pequeños a un buen cepillado después de tomarlas.

Algunos de los peligros que encierran las chuches.

  • Causan obesidad infantil:
    Las chuches tienen una gran cantidad de calorías, si la cantidad de azúcar ingerida sobrepasa los límites de almacenamiento se transforma en grasa.
  • Incrementan la aparición de caries y otros problemas dentales:
    La mayoría están elaboradas con azucares refinados que facilitan el desarrollo de microorganismos atacan la placa dentaria, es muy difícil mantener una correcta higiene dental si los comemos en  cualquier momento del día.
  • Pueden provocar alergias:
    Por los aditivos que dan color,  sabor y aroma y potencian su atractivo, pueden favorecer la aparición de alergias, erupciones en la piel e incluso asma.
  • Algunas pueden producir atragantamientos:
    Que un niño se atragante al comer un caramelo es uno de los accidentes más frecuentes en la infancia y uno de los más peligrosos.
  • Producen hiperactividad
    Sus elevados índices de azúcar refinada inciden en el grado de hiperactividad y agresividad de los niños.

Todo puede ser bueno si se toma en su justa medida, pero el problema de las chuches es que se están convirtiendo en un hábito de consumo diario llegando en ocasiones incluso a sustituir la merienda. Es nuestra responsabilidad educarles en el moderado consumo de estas golosinas y unos correctos hábitos alimenticios.

Vía | ElMundo.es
Más información | Consumer
Foto | kafeole

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