Campaña Las bebidas energéticas no son para los niños

Cada vez aparecen más estudios que muestran que las bebidas energéticas no son recomendables para la población infantil, algunos países son conscientes del problema de salud que puede generar y por ello ponen en marcha campañas que buscan reducir o eliminar el consumo, es el caso de la campaña ‘Las bebidas energéticas no son para los niños’ puesta en marcha en Dinamarca.

Bebidas energéticas

La Administración de Veterinaria y Alimentación de Dinamarca ha iniciado una campaña bajo el lema “Las bebidas energéticas no son para los niños”, informando y aconsejando a los padres y educadores, para que eviten que los niños tomen este tipo de bebidas. Para ello ha lanzado un folleto en el que se explican los posibles efectos adversos que tienen estas bebidas debido a su composición.

Esta campaña se basa en las conclusiones de un estudio al que podéis acceder aquí, realizado por el Instituto Nacional de Alimentación de Dinamarca, en el que se analizó a través de un cuestionario online, el consumo de bebidas energéticas por 3.682 daneses de entre 10 y 35 años de edad. De sus conclusiones se desprende que los adultos ofrecen las bebidas energéticas a los niños, especialmente después de que hayan realizado deporte o en fiestas de cumpleaños, como una alternativa a los refrescos tradicionales.

En el mencionado folleto se destaca la diferencia del contenido de cafeína de los refrescos tradicionales y las bebidas energéticas. Se explica que el abuso de la cafeína puede llevar a niños y jóvenes a que se sientan más ansiosos e irritables, a que tengan problemas de concentración y otros efectos como dolores abdominales, náuseas, insomnio, palpitaciones, dolores de cabeza, etc. A esto se suma que las bebidas energéticas pueden ser adictivas tal y como lo es la cafeína para los adultos.

En el estudio se ha concluido que la actitud frente a las bebidas energéticas había cambiado, los más jóvenes prefieren este tipo de bebidas considerándolas como simples refrescos, es decir, se ha producido un cambio en la percepción considerando que es normal tomar este tipo de bebidas, a pesar de que contienen más cafeína y pueden llegar a contener hasta un 15% más de azúcar que los refrescos tradicionales.

Las autoridades sanitarias del país consideran que el consumo de las bebidas energéticas en niños y jóvenes es un problema que debe ser abordado con urgencia, algunas escuelas han llegado a informar que los niños que tomaban este tipo de bebidas tenían problemas como los descritos anteriormente. Según la investigación, hasta el 42% de los niños y jóvenes que consumen bebidas energéticas experimentan efectos secundarios indeseables, las cifras muestran que es un grave problema y por ello se pretende llevar a cabo campañas como la mencionada para intentar atajar en la medida de lo posible su consumo.

Se da un toque de atención a los padres que son consumidores de bebidas energéticas, explicándoles que si las toman habitualmente es posible que sea más complicado controlar que los niños no las consuman. Es decir, la campaña también invita a los padres a reducir el consumo e informar a los niños sobre los efectos perjudiciales que tienen.

Al respecto se ha pronunciado la EDE (Bebidas Energéticas de Europa), asociación que representa los intereses de los productores europeos de las bebidas energéticas. Esta asociación argumenta que no ha visto el folleto traducido al inglés, pero que a pesar de ello, apoyará la información que ofrece siempre y cuando el objetivo sea proporcionar información fehaciente a los padres y educadores sobre las bebidas energéticas y en general sobre la cafeína y sus posibles fuentes, es decir, que informen también que otro tipo de bebidas también contienen cafeína y sin embargo, los niños las están consumiendo. Un ejemplo que podemos citar es este post en el que hablábamos del consumo de café entre los niños.

El presidente de la EDE explica que en el código de esta asociación se contempla la obligación de proporcionar información a los consumidores sobre las bebidas energéticas y la necesidad de que el consumo sea responsable. Pero lo cierto es que esta información no la ofrecen de forma voluntaria, ya que desde el pasado mes de diciembre, la legislación de la UE obliga a que las bebidas que contengan más de 150 mg de cafeína por litro lleven en la frontal del envase una clara advertencia que indique que este tipo de bebidas no se recomienda a niños, mujeres embarazadas o que están ofreciendo lactancia.

Del mismo modo que se llevan a cabo este tipo de campañas en otros países, se debería hacer en España, dado que el consumo de bebidas energéticas entre niños y jóvenes es cada vez más frecuente.

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