Aumentan casos de niños con cálculos renales

Nuevos estudios en el campo de la salud han indicado que actualmente han aumentado notablemente los casos de niños con cálculos renales, algo que aparentemente se debería a la mala alimentación de la infancia, es decir, a la ingesta indiscriminada de comida chatarra. Los datos surgieron en el marco del Día Mundial del Riñón organizado por la ‎Sociedad Internacional de Nefrología.

Rodolfo Martini, especialista cordobés en nefrología pediátrica, que es además presidente de la Fundación Martini, organismo que se dedica a inculcar hábitos saludables para evitar enfermedades renales, indica:

“Es cada vez más común recibir en el consultorio a mamás que traen a sus niños pequeños, a partir de los 2 ó 3 años, con cálculos renales”…“Les cuesta creer que a edad tan temprana los chicos tengan este problema, pero la realidad indica que la combinación entre nuestro modelo de alimentación, con un nivel de proteínas superior a los requerimientos, y la comida rápida, cada vez más frecuente, son un peligro para los riñones”.

Los niños entonces desarrollan cálculos en los riñones, siendo los más comunes los de calcio, a causa de una mala alimentación, sobre todo con comidas ricas en grasa, con mucha sal y con una dieta con ausencia de frutas y verduras.

El proceso es simple, al recibir mucha sal el organismo el riñón debe eliminarla arrastrando junto con ella el calcio, si a la par encontramos poca eliminación de citratos (que están presentes en frutas y verduras) el efecto de arrastre es poco efectivo y por lo tanto el calcio se precipita en la vía urinaria en forma de cristales, luego pasar a formar piedritas y por último los cálculos. Los cálculos infantiles también se causan por la ingesta desproporcionada de chocolate que promueve una extrema eliminación de oxalatos en la orina, que también se combinan con el calcio.

Martini explica:

“El motivo más común de consulta es la aparición de sangre en la orina, y los dolores. Los cálculos pueden obstruir la vía urinaria, dilatarla, provocar infección y, en definitiva, lastimar los riñones. Y si la pérdida de calcio es prolongada, también se produce descalcificación esquelética”…“Nuestros niños ingieren alimentos que no sabemos en qué condiciones están, como la carne molida o los lácteos que, con los frecuentes cortes de luz, pierden la cadena de frío. Y los alimentos enlatados tienen conservantes que pueden comportarse como estimulantes de la formación de anticuerpos que se depositan en los riñones y causan una forma especial de nefritis”.

Este tipo de tendencia acomoda al niño ante el riesgo de luego desarrollar obesidad, cuando el pequeño va creciendo y se mantiene una alimentación inadecuada en combinación con hábitos sedentarios, el aumento de peso se vuelve frecuente y se pueden desarrollar otros síntomas como hipertensión arterial o síndrome metabólico. Otra consecuencia que se evidencia en las mujeres es que al volverse adultas pueden desarrollar preeclampsia durante el embarazo, y los hombres tienen una mayor tendencia a tener accidentes cerebro vasculares.

Para evitar esta tendencia, hay que cuidar las rutinas de los niños, tienen que comer sano y alimentos bien cuidados, lavados a conciencia y efectuar cuatro comidas principales y dos colaciones. Se deben incluir en las dietas infantiles frutas, verduras, semillas, legumbres, cereales integrales y frutas secas, evitar la sal, no comer carne más de 5 veces por semana, tomar mucha agua y realizar actividades físicas.

Vía | La Voz
Foto | Nos cuidamos

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