Así puedes criar niños más seguros de sí

Durante la niñez se fomentan las bases de lo que emocionalmente seremos como adultos. La autoestima y resolución de problemas son parte clave de lo que debemos inculcarles a los pequeños para que tenga confianza en sí mismos

Cómo cultivar la autoconfianza en los niños

Criar niños más seguros de sí, es una tarea obligada para los progenitores. Muchas veces cometemos errores en esa labor por querer sobreprotegerlos o por no valorar el esfuerzo que los pequeños realizan. Las enseñanzas emocionales que brindamos a los infantes garantizará la forma en que se desenvolverán en la adultez. Que logren estimular su autoestima y confianza es una tarea ardua, pero que puede ejecutarse siguiendo ciertas premisas.

Desde temprano podemos trabajar en la autoestima de los chicos. Por ello no debemos ser exageradamente exigentes y críticos con ellos, pues se consigue el efecto contrario. Festejarle la forma en la que se esfuerzan por realizar una actividad es importante. Por ejemplo, si a los niños les gusta el deporte hay que motivarles siempre, así ganen o pierdan. Esto hará que se sientan valorados y harán lo posible por conseguir un mejor desempeño.

El mismo estímulo debe aplicarse en todos los intereses de los chicos. Se les debe incentivar para que dediquen tiempo a lo que les agrada. Ver el progreso y aplaudirles los retos que superan será la mejor manera de hacerles ganar confianza. Exigirles perfección desde el principio o no tomar en serio sus gustos mellará su autoestima, pues creerán que no llenan las expectativas de sus padres. No importa qué les interesa, desde armar rompecabezas o ser cantantes, auparlos es un deber.

Para crías niños más seguros hay que soltarlos

Un desatino garrafal de los padres es querer hacer todo por los hijos. Según la edad, es vital que hagan tareas por sí mismos, que sean independientes. No ayudamos a los peques cuando realizamos los deberes escolares por ellos, le organizamos sus juguetes o la habitación e intervenimos siempre cuando tienen algún problema. Cuando esto ocurre pierden la capacidad de valerse por sí mismos. Dependen de todo de papá y mamá. Obviamente la inseguridad será el resultado.

Por ello, hay que dejar que los infantes intenten primero resolver sus asuntos y ayudarles cuando se les imposibilite hacerlo. Igualmente, no es recomendable mostrarse delante de ellos muy preocupados por sus actuaciones. Verse angustiado constantemente le transmite el mensaje de que no se confía en ellos. Algo que es totalmente contraproducente.

Similar emoción sufrirán cuando busquemos que ellos se beneficien de favores especiales o tratos privilegiados gracias a mamá o papá. Pedirle a un profesor “amigo” que les aprueben una materia o que no les castiguen por un mal comportamiento transmite un valor errado. Querer todo lo bueno para ellos a “cualquier precio” es un error.

Ampliar el mundo de los pequeños

Una forma de alimentar la confianza de los niños es hacer que experimenten cosas novedosas. Una nueva actividad académica, conocer un lugar o hacer amistades son potenciadores de la confianza. Decirles lo valientes que son por enfrentar situaciones que no les son habituales dará puntos adicionales a la autoestima.

Igual efecto consigue estimular su curiosidad. Hay una época en la que los peques preguntan por todo. Evitar decirles respuestas cortantes y hablarles de todo lo que no conocen o están por descubrir es fundamental. Tienen que entender que un mundo inmenso que les espera por conocer.

Hay que tener cuidado con el grado de autoridad que se ejerce sobre ellos. Los papás que son muy estrictos en la disciplina escolar o en casa no benefician el correcto desarrollo emocional de los chicos. Deben haber reglas, pero en su justa medida. Siempre estar abiertos a negociar y escuchar sus opiniones les fortalecerá más.

Relaciones personales

No podemos obligar a nuestros hijos a ser sociables y extrovertidos, ni a ser reservados o ignorar a ciertas personas. Ellos deben relacionarse a su manera y cuando fracasen con alguna amistad, hay que decirles que no todos somos iguales. Saber que tienen la oportunidad de conocer nuevas amistades con los que sean más afines siempre será una opción.

Criticarlos constantemente e incluso compararlos con otros niños es un error enorme. No se trata de cubrirlos de alabanzas, pero decirles que son malos para ciertas cosas no les ayudará enfrentar desafíos. Igualmente, se sentirán poco valorados y hasta crearán cierto rencor por sus progenitores. Lo mejor será guiarlos en sus fracasos y brindarles

consejos para hallar juntos soluciones

Los juegos siempre serán una manera divertida, sobre todo para los chiquitines, de incrementar su confianza. Por ejemplo, los que son de roles resultan geniales. Jugar a ser médicos o bomberos les permitirá establecer conexión con el mundo real. Saber lo que les espera. Similar efecto tienen juegos que se basan en la toma de decisiones. Con ellos aprenden a pensar y actuar por sí solo.

También tenemos que aprovechar que somos un ejemplo para ellos. Enseñarles a qué nos dedicamos, hablarles de nuestro trabajo y que noten una buena actitud al respecto les ayudará. Ser coherentes con lo que decimos y hacemos es básico para lograr resultados positivos en nuestros hijos.  No te equivoques, haz que el niño se sienta seguro de sí. 

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