Anorexia nerviosa

anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria, un rechazo de la comida que puede llevar a una pérdida extrema de peso, trastornos hormonales e incluso en casos extremos a la muerte del niño.

Suele ser principalmente una enfermedad de muchachas aunque debido a la importancia que se está dando al físico hoy en día cada vez más chicos comienzan a sufrir también esta enfermedad. Aunque por lo general se trata como una enfermedad en sí misma, a menudo es síntoma de problemas psicológicos íntimamente relacionados con el trasfondo familiar, ya que las niñas anoréxicas utilizan el rechazo de la comida como un instrumento para intentar manipular a sus padres.

Aunque la causa de la enfermedad no está bien definida una posible explicación es que surge de un deseo subconsciente de escapar a la madurez que se aproxima, la adolescente hace dietas con objeto de que su cuerpo conserve la forma preadolescente, este rechazo de la sexualidad normal puede deberse  por una experiencia sexual prematura que ha causado temor o culpabilidad. Otras veces es que la niña se siente emocionalmente insegura, puede que escuche algún comentario casual de que está un poco rellenita y decide que tiene que perder peso para ganar amigos o para parecerse a alguna persona que ella estime o admire.

La enfermedad generalmente se inicia con una dieta de tipo normal, pero cada día se va comiendo menos, dando razones falsas para hacerlo, hasta que cuando su físico sea demasiado delgado ella aún se verá gorda y no comerá de una forma razonable. En otras ocasiones comerá de forma abundante para después vomitarlos, como en la bulimia nerviosa o en trastorno por atracón.

Para contrarrestar la presión familiar puede esconder la comida y tirarla sosteniendo que la ha consumido, cuando su peso desciende por debajo de lo normal en unos 12 kilos empieza a no tener los períodos, puede aparecer más vello. Al principio de la anorexia nerviosa la adolescente es con frecuencia demasiado enérgica, puede cocinar grandes comidas para otros mientras ella pasa hambre, pero insistirá en que se encuentra bien, a pesar de que su piel se adelgaza y toma color de papel hasta que finalmente se pondrá enferma.

Probablemente padecerá estreñimiento pero tanto si lo padece como si no tomará grandes dosis de laxante para acelerar los pasos de los alimentos por su sistema digestivo y evitar engordar. En las últimas fases caerá en una depresión total.

La anorexia nerviosa es bastante frecuente 1 de cada 100 adolescentes se ve afligidas por su peso, frente a 1 de cada 200 varones que padecen de la dolencia aunque como hemos dicho la incidencia va aumentando. Muchos adolescentes pasan por una fase temporal de dieta excesiva pero sólo unos pocos acaban padeciendo anorexia nerviosa.

El trastorno puede invertirse  con facilidad antes de haber perdido unos 12 kilos pero después el tratamiento  será más prolongado, tras examinar a la niña el médico puede decidir que no está realmente enferma y dar algunos consejos sobre cómo evitar el problema, pero si se diagnostica anorexia nerviosa el médico tomará las medidas necesarias para solucionar el problema. La psicoterapia junto con los padres será fundamental para la recuperación de  la menor, cuanto más al descubierto ponga los problemas personales de los que los progenitores pueden no tener noticia, tanto mejor es la posibilidad de resolverlos.

Un 60% de muchachas que se recuperan de una anorexia nerviosa sufren otros accesos, con dificultad en sus dietas durante muchos años alternando el ayuno con las comidas copiosas en exceso.

Foto| Ange Soleil ( a.k.a Tweng )

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