Algunas medidas cuando un bebé ingiere productos de limpieza

¿Cuáles son las consecuencias en el niño si consume productos tóxicos? ¿Cómo actuar si un bebé ingiere detergente, lejía o amoniaco?

¿Que hacer si un niño bebe un producto para el aseo?En el momento en que un bebé comienza a desplazarse por la casa, la organización del hogar debe modificarse tomando en cuenta algunas medidas de seguridad para ahorrarnos accidentes que pueden poner en riesgo la salud o la vida del pequeño.

Es natural que los niños que empiezan a gatear necesiten descubrir su entorno y es común que esa exploración se vaya ampliando cada vez más mientras gana agilidad y aprende a caminar. Por esta razón los padres deben estar atentos para que los pequeños no tengan acceso a objetos o productos que presenten un peligro para ellos.


Como padres es imprescindible imponer distancia entre el niño y cuchillos, objetos de vidrio, tomas de electricidad, medicamentos y los productos de limpieza. En España no son pocos los casos de niños que ingresan a centros médicos con síntomas de intoxicación.

Reconocer los síntomas de intoxicación por productos de limpieza

La mayoría de los casos de intoxicación en niños registrados en los centro de atención médica son producto de haber consumido algún medicamento o bebido líquidos destinados al aseo del hogar como lejías, detergentes o limpiadores.

Frecuentemente, los niños que ingieren productos de limpieza no alcanzan los seis años de edad y al menos uno de cada 10 de ellos han bebido el producto porque se encontraba en una botella usada regularmente para almacenar agua potable o en algún envase donde se vierten jugos o bebidas para el consumo humano.

Para evitar este tipo de accidentes se deben tomar ciertas medidas preventivas. En primer lugar es necesario dejar fuera del alcance de los niños productos de limpieza, para ello se pueden almacenar en estantes o armarios que estén a una altura considerable o, bien, colocarlos en cajones que no se puedan abrir fácilmente.

También se recomienda usar envases que tengan tapas o cierres de seguridad, cerrarlos luego de utilizarlos, volver a colocarlos bajo buen resguardo y sobre todo no guardar los líquidos destinados a la limpieza en botellas donde habitualmente se consuma agua potable.

Los síntomas que presenta el niño varían según el producto de limpieza que han ingerido y al tener la sospecha de que estas señales están apareciendo lo mejor es actuar inmediatamente.

Por ejemplo, la lejía o cloro doméstico, una sustancia que causa serias irritaciones en el interior del cuerpo, si es ingerida puede causar dolores abdominales, vómitos (en ocasiones sanguinolento), hinchazón y dolor en boca y garganta además de problemas para respirar y deglutir, entre otros signos  que revelarán el impacto en el tracto intestinal como la diarrea.

Existen otros agentes cáusticos como el amoniaco o el agua fuerte que pueden estar presentes en desinfectantes, desengrasantes y destapacaños y que causan consecuencias similares además de un incremento de la salivación, náuseas y dolor en el estómago.

¿Qué hacer si un niño bebe un producto para el aseo?

Cuando existe cierta certeza de que el niño bebió alguna sustancia tóxica hay que actuar con rapidez pero siempre manteniendo la calma para no empeorar el estado del niño con soluciones o remedios caseros.

Entre las medidas que debes tomar es evitar de provocar los vómitos, y en ningún momento intentar darle agua o leche ya que no se recomienda administrar estos líquidos porque no existen pruebas de que aminoren el daño en aparato digestivo, al contrario puede agravar el escenario con nauseas o vómitos.

Lo más pronto posible se debe llamar al servicio de urgencia para reportar el caso y seguir indicaciones y si los síntomas se agudizan acudir urgentemente al hospital más cercano.

Es recomendable mostrar al médico el producto ingerido por el niño e indicarle cuanto pudo haber ingerido para obtener un tratamiento más adecuado.

Alternativas ecológicas

Los productos de limpieza no sólo pueden ser peligrosos si se les ingiere sino también si se respiran por cierto período de tiempo. Además, los expertos toxicológicos aconsejan evitar mezclar productos como la lejía con el agua fuerte o con el amoniaco ya que se producen reacciones químicas que liberan agentes irritantes para el aparato respiratorio.

Existen algunas alternativas más naturales que presentan menos o ningún riesgo para la salud de los niños en caso de que se ingieran. La familia estará más protegida y también se ayudará a preservar el medio ambiente.

El limón puede ser un excelente quitamanchas, su zumo puede ser efectivo para combatir el moho y la cal que se acumula en la grifería, así como también puede ayudar a que la ropa quede más blanca.

También el vinagre blanco es una opción, además de ser antibacterial es excelente para eliminar la grasa y se puede utilizar, como cualquier desinfectante, para asear los sanitarios. Al igual, el bicarbonato de sodio se puede usar para limpiar y erradicar la grasa y los malos olores en la cocina, horno y electrodomésticos.

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