Ahogamiento seco o ahogamiento secundario

Se conoce como ahogamiento seco o ahogamiento secundario a la posibilidad de que un niño o adulto pueda morir ahogado en un plazo de 76 horas tras haber sido salvado. La razón es que tras las maniobras de reanimación, es posible que se quede agua estancada en los pulmones a pesar de que aparentemente el salvado muestre estar en perfectas condiciones. El agua estancada crea un edema pulmonar que puede acabar irremediablemente con la vida a pesar de que en primera instancia fue salvado de morir ahogado.

Accidentes acuáticos

Hace unos días, a través de los medios de comunicación podíamos saber que el número de ahogamientos en lo que iba de año ya suponía la mitad de los fallecimientos en accidentes de tráfico, lo que supone un incremento de casi el 15% en relación al mismo periodo del año pasado. Pero además hay que apuntar que la cifra se incrementa año tras año, parece que de poco sirve la información que se ofrece para prevenir los ahogamientos, la mayoría de ellos perfectamente evitables.

La imprudencia, el exceso de confianza y la falta de vigilancia son las principales causas de estas muertes, algo que ya hemos comentado en varias ocasiones al recordar decálogos sobre la seguridad de los baños en piscinas, playas y demás medios acuáticos. Sin embargo, en estos datos no se habla de los casos de ahogamiento seco o ahogamiento secundario, del mismo modo que se producen ahogamientos, también se salvan personas de ser ahogadas, pero que lamentablemente todavía están en riesgo de morir ahogadas por el denominado ahogamiento secundario.

Por ello queremos recordar que, a pesar de que se logre evitar un ahogamiento y de que el niño pueda mostrarse en buenas condiciones de salud, es imperioso acudir al servicio de urgencias para descartar cualquier otro tipo de problema. El ahogamiento en seco se puede producir pasadas 76 horas después de haber sufrido un ahogamiento en el que el niño ha sobrevivido siendo rescatado, recuperando la conciencia y comportándose como si no hubiera pasado absolutamente nada, por lo que los padres pueden creer que está fuera de peligro.

Este tipo de ahogamiento en ausencia de agua se produce por un espasmo de la laringe que actúa como protección para evitar que entre el agua, pero también evita que pueda entrar aire en los pulmones. Una vez que se ha introducido agua en los pulmones, las maniobras de reanimación durante el accidente pueden expulsarla toda o sólo parte de ella, esta acumulación de agua se denomina edema pulmonar y tarda en aparecer (plazo máximo de 76 horas), pudiendo acabar con la vida del menor que inicialmente se había salvado.

Tras un accidente con el agua es necesario acudir al servicio de urgencias más cercano para que los médicos realicen un examen metódico, centrándose especialmente en los pulmones y el corazón, las pruebas que realicen determinarán si todo está correcto o si es necesario intervenir para eliminar la acumulación de agua mediante la administración de diuréticos u otro tipo de tratamientos.

Sería interesante que se facilitaran los datos sobre el número de muertes por ahogamiento en seco, también resultaría interesante que se llevara a cabo una campaña informativa sobre qué es y qué procedimientos se deben seguir tras haber realizado un rescate de un niño o adulto de morir en ahogado.

Foto | Javi Vázquez

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...