Adenopatía infantil

Ganglios linfáticos

La adenopatía infantil es un término médico que hace referencia a un trastorno relacionado con los ganglios linfáticos, generalmente se utiliza para designar el aumento de volumen o la inflamación de estos ganglios. Si la causa de la inflamación es una infección, el problema se denominará adenitis. Podríamos decir que este tipo de infecciones o enfermedades son las más comunes en los niños y es algo lógico teniendo en cuenta que los ganglios son la primera barrera defensiva del organismo a la que deben enfrentarse los patógenos que intentan acceder al cuerpo a través del sistema respiratorio.

Los ganglios son pequeñas masas de tejido de forma ovoidea que se encuentran situadas estratégicamente en diversos puntos del organismo y se dividen en tres tipos, ganglios nerviosos, gangliones o ganglios linfáticos. Estos últimos forman parte del sistema linfático, sistema que entre otros aspectos, contribuye a formar y activar el sistema inmunológico y que cuenta con diferentes ganglios (hasta 500) colocados en las axilas, la ingle, el abdomen o en el cuello entre otros lugares.

Con respecto a los ganglios linfáticos alojados en el cuello, su inflamación delataría una adenopatía, es decir, la presencia de microorganismos patógenos, el hinchazón se produce porque los linfocitos (un tipo de glóbulos blancos que se localizan en las glándulas linfoides) que han de repeler a los patógenos invasores, se multiplican rápidamente produciendo la hinchazón o inflamación de los ganglios.

Resulta sencillo detectar la adenopatía infantil, basta palpar debajo de la mandíbula de los niños para comprobar si están inflamados cuando se queja de dolor de cuello, esto sería una señal inequívoca de que el niño está enfermo y su sistema defensivo intenta repeler la agresión bacteriana. Cuando los linfocitos no pueden eliminar a los virus y bacterias que atacan al cuerpo, los ganglios se pueden infectar y la inflamación que se produce es mucho mayor, otros sistemas defensivos como la fiebre harían acto de presencia, dependiendo de la gravedad de la infección los ganglios podrían supurar pus, células defensivas muertas fruto de la lucha.

Siempre que el niño se queje de dolor en el cuello y detectemos la inflamación de los ganglios, es conveniente acudir al pediatra para que determine si se ha producido una adenopatía infantil u otro tipo de enfermedades. Aunque los padres no somos médicos, es importante conocer algunos signos que evidencian la presencia de infecciones a fin de evitar males mayores, además de la inflamación, la aparición de una manchitas rojas en la piel que recubre los ganglios o una inmovilidad de estos al tragar, también serán signos delatores de una posible infección, en este caso tendremos además que saber cómo actuar cuando están enfermos.

Claro que la hinchazón de los ganglios no siempre delata un problema, pueden ser una secuela de una infección pasada. El pediatra es la persona más adecuada para determinar la presencia de la adenopatía y proporcionará el tratamiento más adecuado en cada caso. Generalmente las infecciones duran un par de semanas y dependiendo de la gravedad se administran antibióticos como refuerzo para el sistema inmunológico y quizá unos antitérmicos infantiles.

Foto | Majorvols

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