Abandonar el pañal (II)

Abandonar el pañal (II)

Una vez que tenemos claro que hay que esperar a que el niño esté preparado para abandonar el pañal tenemos que saber cómo ayudarle, la preparación para quitar el pañal es fundamental, es conveniente llevar una serie de pasos preparatorios que van a ser esenciales para cuando llegue el momento de abandonar el pañal. Enseñar al niño a vestirse y desvestirse, así como enseñarle el significado de algunas de las palabras básicas relacionadas con el tema como seco y mojado o pipí y caca van a facilitar el proceso de aprendizaje.

Decida cuidadosamente las palabras que utilizará para describir las diferentes partes del cuerpo, la orina y las evacuaciones, recuerde que amigos, vecinos, maestras y familiares  que lo cuiden también usen esas palabras, lo mejor es que sean palabras que no ofendan ni avergüencen o confundan al niño, evitar palabras como asco o sucio y apestar para describir los desechos ya que estos términos negativos pueden avergonzar al niño.

Si el niño siente curiosidad a la hora de abandonar el pañal por sus heces y desea jugar con ellas puede prevenirse sin hacerlo sentir mal, simplemente diciéndole que esto no es para jugar.

Adquirir un inodoro infantil resulta más fácil de utilizar porque los niños pequeños no tendrán problema en subirse a él y sus pies podrán apoyarse en el suelo, en ocasiones podemos permitirles observar a sus padres o hermanos cuando acuden al baño, puede resultar beneficioso ya que estimula el deseo del niño de hacer lo mismo.

Ayudarlo a reconocer los signos de urgencia, estimular al niño para que le mencione cuando está a punto de orinar o evacuar, a menudo le dirá cuando el pañal esté húmedo o después que haya evacuado y su pañal esté lleno, sus palabras señalizan el inicio del reconocimiento de esta funciones corporales, felicítelo cuando se lo diga y sugiérale que la próxima vez se lo mencione antes de hacerlo.

Antes de evacuar es posible que el niño emita sonidos o se contorsione al empujar y deje de jugar momentáneamente, explíquele que esto significa que la evacuación está a punto de aparecer y que es el momento de intentar el inodoro. Cuando parezca que el niño necesita orinar o evacuar acompáñelo al inodoro infantil, manténgalo sentado unos poco minutos y explíquele alegre y casualmente lo que desea que suceda, si protesta enérgicamente no insista, visitar el orinal cada mañana después de las comidas o la siesta puede contribuir a su aprendizaje. El éxito para abandonar el pañal dependerá de una enseñanza gradual y progresiva.

No lo fuerce a obtener resultados rápidos, abrácelo y felicítelo cuando tenga éxito, cuando ocurra un “accidente” trátelo con ligereza e intente no producirle frustración ya que los castigos y reproche lo harán sentir mal.

Oriéntelo como limpiarse después de evacuar y que se laven las manos después de orinar o evacuar.

Algunos niños se asustan pensando que serán succionados por el inodoro cuando baja el agua mientras están sentados en él, deberá explicarle el propósito de sus heces decirle que es algo que su cuerpo no necesita y permítale bajar el agua del inodoro con algunos trozos de papel higiénico lo que disminuirá su temor al ruido de la corriente de agua y a visión de objetos que desaparecen.

A pesar de que su niño logre mantenerse seco durante el día obtener el mismo éxito por la noche puede tomar meses o años. La mayoría de niñas y más del 75% de los niños serán capaces de mantenerse secos por la noche después de los cinco años de edad.

Vía| Elena Pérez Senabre Gabinete Psicopedagógico Municipal
Foto| Pawel Strykowski

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