Abandonar el pañal (I)

Abandonar el pañal (I)

Aunque ya hemos hablado anteriormente de quitarle el pañal vamos a ampliar un poquito más la información por medio de un decálogo de aprendizaje.

El control de la vejiga y ano constituyen habilidades sociales necesarias, enseñar al niño a abandonar los pañales es un proceso que requiere tiempo, paciencia y comprensión, lo más importante que debemos recordar es que no puede apurar a su hijo en esta importante etapa de su desarrollo social, forzar este entrenamiento antes que el niño esté listo para ello puede ocasionar problemas a largo plazo tales como estreñimiento.

La edad adecuada para abandonar el pañal no existe, todo depende del desarrollo físico y psicológico de su niño, los menores de doce meses no poseen control sobre los movimientos intestinales ni de la vejiga y muy poco control después de esa edad hasta los 18 meses. Entre los 18 meses y los 24 meses los niños a menudo comienzan a mostrar señales de que ya están listos, sin embargo algunos niños no lo estarán hasta los 30 meses de edad y hasta más sin que por ello se consideren “anormales”.

Su niño además deberá estar listo emocionalmente, deseoso de lograrlo y no temeroso o combativo ni mostrar signos de temor, si se resiste enérgicamente mejor esperar por un tiempo a que esté preparado.

Debemos postergar este entrenamiento si la familia se ha mudado recientemente o planea hacerlo en un futuro cercano, si está embarazada nuevamente o acaba de tener otro bebé o si se presenta alguna crisis familiar como enfermedades severas o muertes recientes, divorcios o separaciones prolongadas. Si el niño está aprendiendo sin problemas no hay necesidad de detener su entrenamiento debido a estas situaciones especiales, sólo si plantea problemas.

El niño estará listo para abandonar el pañal cuando se mantenga seco por lo menos dos horas durante el día o después de las siestas, si sus evacuaciones son regulares y previstas, las expresiones faciales y posturas revelan que está a punto de orinar o evacuar, si el niño sigue órdenes sencillas, puede caminar hasta el baño, se sabe desvestir, se siente incómodo con los pañales sucios y pide que le cambien, si pide usar el inodoro o el orinal o si pide que le vistan con ropa interior de “niños grandes”.

Vía| Gabinete Psicopedagógico/ Elena Pérez Senabre
Foto| Hallgerd

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