A que edad empezar con las legumbres

Los bebés pueden empezar a tomar alimentación complementaria a partir de los seis meses de vida, aunque las legumbres, se suelen dejar para cuando cumple aproximadamente unos nueve o diez meses.

Cuándo empezar con las legumbres en la alimentación del bebé

Según la Asociación Española de Pediatría, el mejor momento para comenzar a dar legumbres como lentejas o los garbanzos a los bebés es a los nueve o diez meses. Antes de ese momento el bebé puede ir probando, pero cabe recordar que estas legumbres les pueden producir flatulencias un poco molestas y, por lo tanto, como tampoco hay demasiada prisa, es mejor esperar al mejor momento para comenzar a tomar las legumbres, como por ejemplo déjale probar los guisantes o algunas lentejas y que las coja con su manita. Una vez el bebé ya comience, cabe recordar también que debe tomar legumbres, por lo menos dos veces por semana.

Los bebés que se alimentan con leche materna exclusiva comienzan con la alimentación complementaria a partir de los seis meses de vida. A partir de ese momento, las comidas se pueden transformar en un momento interesante lleno de nuevas sensaciones entre padres e hijos, ya que el pequeñín, poco a poco comenzará a tener interés y curiosidad por lo que comen los papás o los otros hermanitos si fuera el caso. Hay varias maneras de introducir o fomentar la alimentación complementaria al bebé, la mejor manera es aquella en la que el pequeñín y los papás se sientan a gusto y donde el bebé pueda ir adquiriendo nuevos hábitos, probando nuevos sabores y aprendiendo a masticar. Para esta nueva etapa de la vida del bebé solo se requiere paciencia.

Por ello, es muy interesante que a la hora de las comidas el pequeñín tome primero su leche materna de mamá, luego puede sentarse en la mesa, con los papás y participar de ese momento tan familiar y entrañable. Si el bebé quiere probar la comida de papá o mamá, siempre y cuando no esté condimentado con fuertes sabores o condimentos picantes, se le puede dejar probar los sabores del plato de los papás. Siempre en trocitos muy pequeños o chafados o incluso triturados si se empiezan con las papillas de frutas y verduras.

Eso sí, es importante que los papás aprendan a reconocer cuando es el momento en el que el pequeñín está preparado para empezar a tomar la alimentación complementaria a la leche materna y esto es cuando el bebé se queda sentado erguido y aguanta erguida su cabecita. Además, el bebé debe mostrar ese interés por probar nuevos alimentos y por comenzar a masticar.

También es importante que el bebé se acostumbre al sabor de la comida de mamá desde el principio, de manera que no hace falta hacer muchas comidas solo para el bebé, se puede apartar un poco del guiso, del caldo o de las verduras que se estén cocinando para los mayores, antes de condimentarlas demasiado y apartar el platito para el bebé. Las legumbres se pueden separar también del mismo cocido o guiso, en el caso de los garbanzos, se le pueden quitar la piel y eso ayudará al bebé a tener mejores digestiones. En el caso de las lentejas, al menos al principio, se pueden triturar de manera que le quede una papilla, poco a poco puedes dejar de triturar, cuando el bebé aprenda a masticar. ¿Qué otros consejos se te ocurren para dar las legumbres a los bebés?

Imagen | whitneyinchicago

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