¿A qué edad debe tu hijo tener su primer móvil?

Es una decisión personal, pero hay que tener mucho cuidado al entregar un teléfono a un menor de edad. Aquí algunas preguntas que vale la pena plantearse antes de tomar la decisión.

La mejor edad para empezar a tener un teléfono móvil

Está claro que hoy en día la necesidad de comunicación es inminente. Nada más tranquilizador para un padre que mantener contacto con sus hijos a través de un mensaje o una llamada. Pero hasta qué punto darle acceso directo a un móvil es la solución. Un chico de ocho o diez años puede manejar estos aparatos casi a la perfección. Y cómo no, si lo ve como un juguete. Un equipo que muchas veces los papás le entregan sin mesura para entretenerlos o calmar su llanto. ¿Pero es esto prudente o saludable? ¿A qué edad deben los niños tener su primer móvil?

Antes de entregar un teléfono a un infante, es preciso analizar si realmente existe una necesidad o si sólo se hace para cumplir un capricho. La excusa de que todos los niños tienen uno no tiene cabida en esta decisión. Tampoco la falta de un artefacto de conexión a Internet, cuando de seguro habrá en casa una tableta u ordenador que le permita tener acceso a la red.

Según explican algunos especialistas, antes de los 12 años los niños no deberían tener teléfono móvil, a menos que esté en riesgo su integridad y seguridad personal. En ese caso funcionaría un dispositivo para hacer y recibir llamadas. No tiene que ser el más moderno o costoso. Al cumplir los 12 o 13, cuando comienza a afianzarse la socialización, tiene más sentido convertirlo en usuario de esta tecnología. Eso sí, siempre con normas y supervisión.

¿A partir de qué edad el niño puede tener un móvil?

Es obvio que el acceso a las redes y a la información de la web, es el peligro más latente en el uso de las tecnologías. Pero a pesar de ello no hay consenso sobre la mejor edad para darle un teléfono móvil a un niño. Mientras en Europa 46% de los pequeños lo tienen entre los 9 y 11 años, en América Latina el 60% lo hacen a partir de los 12. El proceso va más acelerado en Estados Unidos, donde a los 8 años ya muchos son dueños de estos aparatos.

La decisión es muy personal, pero cuantiosos analistas instan a los adultos a plantearse varias preguntas antes de darle un móvil a un niño: ¿Favorece su seguridad? ¿Será posible establecer límites? ¿Le dará un uso responsable? ¿Le ayudará estar en contacto con los amigos y el entorno? ¿Ya es lo suficientemente maduro para resguardar sus datos?

Si la respuesta es afirmativa, entonces sólo resta fijar las normas. Por ejemplo, afiliar la línea a un plan de datos limitado para navegar, establecer un horario para la utilización del equipo, restringir el acceso a la descarga de aplicaciones y realizar una buena configuración. Lo ideal es que haya un acuerdo en todas estas medidas y que de a poco el chico vaya aprendiendo a gestionar eficientemente la tecnología. Así conocerá sobre los riesgos o implicaciones de un mal manejo de la red.

Enseñar con el ejemplo

Todo fluirá correctamente si los padres dan el ejemplo. Dormir con el teléfono apagado, no utilizarlo mientras se come y no permitir que su uso interfiera en las relaciones interpersonales, deben ser reglas de fiel cumplimiento por todos.

Llegará un momento en que los niños sientan la necesidad de saltarse algunas de estas pautas (sucede a los 14-15 años), pero los papás deben estar siempre vigilantes del uso y contenido que los menores tengan a su disposición en el móvil. No hay que darle independencia, pero sí educarlos para afrontar los retos. Protege a tus hijos de los riesgos de Internet y otras tecnologías. 

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