El ruido en las aulas perjudica el aprendizaje de los niños

Los niños y los docentes se ven afectados por el ruido excesivo que se produce dentro de las aulas provocados por el mal acondicionamiento de las aulas y por el ruido externo.

El ruido en las aulas perjudica el aprendizaje de los niños

No es la primera vez que hablamos de cómo afecta el ruido en el aprendizaje de los niños, aunque en la otra ocasión que hablé sobre este tema se trataba de los ruidos repetitivos como por ejemplo si están haciendo una obra en la calle, si pasan máquinas o si, por ejemplo, tocan instrumentos cada día a la misma hora durante un periodo de tiempo determinado. Todos estos ruidos los tratábamos en el contexto del día a día, no en particular de las aulas. Es importante comentar antes que nada, que el cerebro de los niños está en constante crecimiento y debido a ello, el campo del hipotálamo, la zona del aprendizaje y de la memoria, se ve afectado por los ruidos. En el caso que nos ocupa hoy hablaremos del ruido al que están expuestos tanto niños como los maestros dentro de las aulas y como les afecta.

En el caso de los docentes el impacto del ruido excesivo les perjudica porque les provoca estrés y problemas con la voz, además, el ruido provoca agotamiento en el momento en el que hay que hablar por encima del tono habitual. En el caso de los niños el problema es que cuando hay ese exceso de ruido en el aula ven que sus procesos de aprendizaje y de atención se ven seriamente perjudicados, así como les provoca estrés y dificultades para concentrarse. La cuestión es que esto se agrava cuando un niño tiene problemas auditivos, respiratorios, otitis o problemas de atención.

Para determinar el ruido del que hablamos especificaremos que los ruidos de las aulas provienen de tres focos: la calle, la comunicación dentro de la clase y el eco que se produce dentro del aula. Es decir, los colegios están situados en zonas urbanas, por lo que si hay una obra cerca los niños estarán expuestos a un ruido constante, además el ruido normal de la gente al pasar, los coches, los camiones o incluso, los aviones, son ruidos externos que se cuelan en la aulas y producen ruido, un ruido que por el efecto de las mismas aulas produce eco y, por lo tanto, llega a los oídos de los niños y maestros en repetidas veces.

Además, el hecho de que haya un ruido externo provoca que el maestro deba elevar el tono de voz para hablar y explicar la lección, así mismo, los alumnos también hablan en tonos más altos y así sucesivamente, de forma que el ruido en la aulas es demasiado alto y acaba por repercutir en el aprendizaje de los niños. Además, hay niños más sensibles al ruido que otros y hay niños que se desconcentran rápidamente si hay niños que gritan o hablan demasiado fuerte.

Teniendo en cuenta el grave problema que puede suponer para algunos niños concentrarse y seguir el ritmo de la clase y el alto grado de bajo rendimiento que se está dando entre los alumnos, se deberían tener en cuenta estos problemas para solucionarlos. La primera manera sería adaptar la aulas para evitar el eco, algo que no tendría un alto coste y, sin embargo, mejoraría la calidad del sonido de las aulas. Por otro lado, el segundo problema, el de la comunicación dentro de la aulas se podría solucionar con charlas y  talleres que ayudaran a concienciar de la importancia de evitar el ruido excesivo dentro de las mismas aulas. Es importante enseñar a los niños la importancia del silencio y del respeto hacia los demás cuando trabajar y de la importancia de no hablar gritando. ¿Qué opináis?

Fuente | abc.es

Foto | US Department of Education

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