Aliviar síntomas de catarros y resfriados en niños

Aunque el catarro o la gripe no tienen tratamiento, ya que acaban curándose solos, lo que sí se puede hacer es aliviar los síntomas que acompañan a la gripe o al resfriado, aunque eso sí, siempre siguiendo los consejos del pediatra.

Los padres pueden aliviar algunos síntomas del catarro o la gripe

Con la llegada del otoño vienen los cambios de temperaturas y con ellos los resfriados, catarros o gripes acompañados de faringitis, anginas, otitis, tos, etc. Además el colegio o la guardería no ayuda especialmente a este tipo de enfermedades víricas que se contagian entre unos y otros. Cuando llega la gripe o los catarros debemos tener en cuenta que el niño va a estar entre siete y diez días malito, ya que este tipo de enfermedades víricas no tienen tratamiento, si no que curan por sí solas.

Lo que sí se puede hacer, y de hecho es lo que hacemos los padres, es ayudarles con esos síntomas que acompañan este tipo de enfermedades, es decir, se tratan los efectos secundarios pero no el virus. Una de las principales molestias en los niños es la mucosidad, por ello, el pediatra suele recomendar limpiarles la naricita con suero fisiológico  que es lo que realmente funciona para que respiren mejor. Otro consejo que el pediatra nos da para aliviar la tos, otro síntoma que acompaña a los catarros y las gripes, suele ser una poner cebolla cortadita en un recipiente y colocarla en la habitación donde duerme el pequeño.

Desde la Asociación Española de Pediatría nos recuerdan que lo que se trata con medicamentos son los síntomas de la enfermedad, es decir, fiebre, congestión nasal, tos o mucosidad. Pero esto no significa que el niño vaya a curar antes. Los días de enfermedad seguirán siendo los mismos, es decir, el tiempo estimado de duración de la enfermedad no cambia.

Por otro lado, la AEP recuerda que hay medicamentos anticatarrales que no se deben dar a los menores de dos años (en otro países como Canadá la recomendación es no usarlos para menores de seis), incluso el año pasado se retiró del mercado un supositorio para la tos que contenía ‘derivados terpénicos‘, que podían producir en menores de treinta meses convulsiones. Por lo tanto, el consejo es que el niño debe de visitar el pediatra y seguir sus especificaciones, no darle nunca un medicamento para el catarro sin haberlo consultado antes con el especialista.

Algunas de las recomendaciones de la AEP para menores de dos años pasan, en primer lugar, por tener muy claro lo explicado antes: no se trata la enfermedad sino los síntomas que la acompañan. Además, la fiebre es beneficiosa ya que significa que su cuerpecito está creando sus propias defensas, lo que hay que hacer es bajarla con antitérmicos y siempre consultando al pediatra. Para la nariz taponada, lo explicado antes, suero fisiológico. También se debe evitar que el espacio donde se encuentre el niño esté demasiado reseco, incluso a ser posible hay que utilizar un humidificador y por último ofrecer líquidos al pequeño para mantenerlo hidratado.

En el caso de niños mayores de dos años, además de lo explicado en líneas anteriores, se debe tener en cuenta que hay que leer siempre las especificaciones de los medicamentos que damos a nuestros hijos, seguir la recomendaciones del pediatra, utilizar medicamentos que lleven tapones de seguridad, evitar dar más de un anticatarral a la vez (en el caso de que el pediatra haya recomendado solo uno) y seguir al pie de la letra las recomendaciones del especialista y especificaciones del medicamento.

Vía | abc.es

Foto | GoonSquadSarah en Flickr

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