Un divorcio contencioso o amistoso tiene el mismo impacto en los niños

Una investigación muestra que los casos de separación o divorcio, sean contenciosos o amistosos, tienen el mismo impacto en los niños, tienen mayor riesgo de sufrir problemas como la ansiedad, la depresión, el peor rendimiento escolar, etc.

Separación o divorcio

Una investigación llevada a cabo por expertos de la Universidad de Indiana (Estados Unidos), concluye que un divorcio contencioso o amistoso tiene el mismo impacto en los niños. Los expertos explican que el hecho de que sea amistoso, que los progenitores sigan siendo amigos y tengan buena relación, no reduce el impacto que provoca en los hijos, estos niños son más propensos a tener problemas de conducta y consumir drogas.

Los expertos explican que los padres que se divorcian e intentan mantener una relación amistosa por el bien de sus hijos, en realidad no están haciendo nada por ayudarles a sobrellevar la situación, la separación de los progenitores tiene un serio impacto en los niños. Estos resultados socaban las conclusiones mantenidas hasta el momento por los organismos de justicia, asegurando que se podía limitar el daño causado a los hijos por una separación si ésta se realizaba de forma amistosa y los progenitores mantenían una relación cordial.

Es curioso que se llegue a esta conclusión sin que se hubiera realizado una investigación previa para determinar si esto era así, se daba por sentado que un divorcio amistoso impactaba menos en los niños. Se trata del primer estudio que se ha realizado en dos décadas para examinar cómo afecta a los niños la separación de los padres, para ello se analizaron 270 casos de padres que se habían separado o divorciado entre el año 1998 y el año 2004 de un Estado de Estados Unidos, estas familias participaron en un programa de educación sobre la cooperación de la crianza de los hijos.

El 31% de los padres consideró que la relación que tenían con sus cónyuges era buena, colaboraban y estaban implicados en la crianza de los niños, el 45% afirmaron que estaban moderadamente comprometidos y que en ocasiones se producía algún que otro conflicto entre ellos, el 24% restante explicó que la colaboración entre ellos era muy poco frecuente y además era conflictiva. A los padres se les preguntó sobre cómo había afectado la ruptura de la pareja al hijo más joven de la unidad familiar, la edad media de los niños era de 8 años.

En todos los casos los niños eran más propensos a sufrir problemas de conducta, ansiedad, depresión o peor rendimiento escolar, entre otras cosas, ya fuera el divorcio de los padres conflictivo o amistoso. Los datos sorprenden, ya que siempre ha dado la impresión de que una resolución amistosa favorecería a los niños. En algunos programas de ayuda se asegura que los padres que trabajan en colaboración en favor de los intereses de sus hijos, se minimiza el impacto que provoca la separación. En otras guías de ayuda se explica que no es la separación lo que causa daño a los hijos, sino el nivel de conflicto existente entre los progenitores.

En definitiva, según leemos aquí, se concluye que no existe un buen divorcio para los hijos, la separación afecta a los niños, la percepción que tienen ellos de la situación no es la que tienen los adultos por muy cordial que sea el proceso. Podéis conocer más detalles de la investigación a través de la revista Family relations.

Foto | Tomasz Trojanowski

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