Ser padres

padres primerizos

Hasta no hace mucho, ser padres era sinónimo de seguridad económica y familiar, era mucho más difícil que los padres profirieran mimos, caricias, cariños o consuelos a los hijos, estas cuestiones eran atribuidas sobre todo a las madres. Posiblemente algún lector haya vivido esta experiencia y pueda realizar una comparativa con la actuación que tiene con su hijo, en muchos casos los padres de hoy están mucho más implicados en su paternidad.

Los tiempos cambian a marchas forzadas y ser padres ha cambiado por fortuna en este sentido, ahora existe una mayor implicación en la crianza de los niños y las cuestiones emocionales, como los mimos y los cariñitos, son procesados por igual por ambos progenitores. La relación entre padres e hijos es distinta y poco tiene que ver con lo que ocurría hace algunos años, como consecuencia de ello, los beneficios para padres e hijos se multiplican realizándose una verdadera paternidad.

No obstante, el camino de ser padres es un verdadero desafío, sobre todo si se es padre primerizo y no se ha tenido un modelo de referencia a seguir, cosa que no sucederá a la mayoría de los que ahora son niños o adolescentes, ya que de unos años a esta parte los papás se esfuerzan en todo momento por ser buenos padres, gracias a ello, las generaciones venideras serán mejores padres, refiriéndonos a las relaciones sentimentales y afectivas, ahora los hombres tienen toda la libertad de mostrar sus sentimientos a sus hijos. A medida que los padres se introducen en su papel van experimentando lo gratificante y satisfactoria que resulta la paternidad, la recompensa que obtienen de sus hijos.

Poco a poco desaparece el estereotipo del padre cabeza y sustento de la familia, el nuevo padre busca el tiempo necesario para compartir con su hijo y no importa el cansancio o la falta de tiempo. Por desgracia la conciliación familiar y laboral todavía es inexistente, tema que se debería comenzar a trabajar desde los organismos gubernamentales en pro del adecuado desarrollo de los niños. Algunos padres terminan sufriendo estrés y padecen psicológicamente el exceso de trabajo, y los pocos momentos que pueden disfrutar con sus hijos y con su pareja, se encuentran siendo padres primerizos con ganas de dar mucho y con pocas posibilidades para ello.

Hay que reconocer los valores de las madres, pero también los de los padres, especialmente de aquellos que no vivieron una relación paterna tan cercana como en la que ahora están volcados con sus hijos. Decididamente ser padres es un desafío que está siendo superado con gran efectividad.

Por cierto, en este camino de ser padres sin un modelo a seguir existe un riesgo, el hecho de estar más confusos en su labor como padres les hace desarrollar menos la autoestima, es el denominado Síndrome de Atlas. Este trastorno se caracteriza especialmente por el afán de proteccionismo que los padres mantienen con sus hijos intentando conjugar su carrera profesional y hobbies con la acción de ser unos padres impecables, esto es algo realmente difícil de conseguir.

En este intento por combinar ambas facetas aparece el estrés y la depresión, terminan sufriendo más. Según los expertos, los hijos pasan a tener dos madres ante la actitud del padre. No hay que exceder la perfección y tampoco hay que ejercer sobreprotección. Incluso lo bueno, cuando se abusa de ello, se torna negativo.

Foto | Robert Rozbora

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