Ser madre, pero también mujer

Dedicarse al cuidado de un hijo hace que muchas féminas tengan que modificar la vida que llevaban. Lo pueden hacer, pero sin alejarse de su rol de ser mujer.

Ser madre y mujer

Muchas mujeres ven cambiar por completo sus vidas con la llegada de un hijo. Eso no está mal, pero muchas veces la sociedad las señala cuando abandonan ciertas facetas o las transforman para dedicarse a la crianza de un bebé. Trabajo, estudios, pareja y aficiones se ven trastocados cuando se es mamá. Al menos eso le ocurrió a Vanesa Piñeiro, autora del blog “Una Madre Como Tú”, quién señala que tuvo que hacer una reflexión exhaustiva para conocerse nuevamente.

Su hijo pasó a ser el centro de su vida y atrás quedó la mujer dedicada a su profesión, a su apariencia y a velar por otros. Esos aspectos que antes le llenaban ya no le hacían sentirse realizada. Pero ella no cesó en su afán por compartir con su retoño, sino que descubrió otras facetas que complementaron su nuevo papel, y que le permitieron hallar nuevas formas de crecimiento personal.

Ser madre no impide ser mujer

Escribir y leer, lo que actualmente hace con su blog, fue uno de los proyectos que emprendió, y que además de gustarle le dio tiempo para dedicar más horas a su hijo, algo que no podía hacer con su anterior empleo. No dejó de pagar sus facturas, pero estos cambios-a juicio de muchos-le restaron mérito como mujer.

“Se te exige que no abandones tu carrera, que seas perfecta madre, esposa y trabajadora”, explica Piñeiro, planteamiento con el que está completamente en desacuerdo. Replantearse la vida para dar cuidados a un niño, no desmerita a una dama, asegura.

Sin embargo, si es cierto que algunas mujeres renuncian a cosas que les satisfacen y luego se sienten frustradas. Esto tampoco debe ocurrir.  La organización del tiempo es clave, y como lo hizo Piñeira hay que autoevaluarse para que al final lo que prive sea la felicidad propia.

No perder el norte

La maternidad hace feliz a una mujer, pero no lo es todo. Uno de los puntos que suele descuidarse es el compartir con las amistades. Para evitarlo, Piñeiro recomienda planificar eventualmente un día con las amigas, sin el esposo y los niños. Un rato de relajación para conversar de temas triviales o no, sin la familia, también ayuda a la salud mental.

Igualmente, es bueno pasar tiempo a solas con la pareja. Irse a una cita y hablar de sus sueños personales, sin mencionar las cargas de la casa o los hijos es beneficioso para alimentar la relación.

Asimismo, es justo y necesario tomarse un momento para estar a solas. Ya sea meditando, leyendo un libro o simplemente caminando por el parque, para conectarnos con nuestro interior y reflexionar sobre lo que deseamos. También funciona dejar la mente en blanco, perder la vista en el paisaje y relajar la mente.

Las mujeres no están condicionadas a la maternidad para ser o no ser felices. La búsqueda personal y la evolución constante, son fundamentales para no perderse a sí mismas.

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