Por estos motivos deberías jugar más con tus hijos

El juego es una diversión con sano propósito: desarrolla en chicos y grandes la creatividad, inteligencia emocional y destrezas motoras. No es una pérdida de tiempo. Hay que hacerlo.

jugar niños

Los niños juegan durante horas y pueden hacerlo solos, pero el juego compartido entre padres e hijos potencia sus beneficios. Y es que el juego no es sólo un mecanismo de diversión o una actividad para ocupar el tiempo. Practicado de forma libre y espontánea incide en el desarrollo físico, emocional y espiritual de los participantes.

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, decía que el juego es una de las actividades más naturales e inherentes de la infancia, estimula la imaginación y abre paso a la interacción del pequeño con su entorno. Desafortunadamente, es una actividad subestimada, arrinconada o suspendida en muchas familias que alegan no tener tiempo para jugar.

¿Por qué es bueno jugar con los niños?

Ahora bien, la idea no es pasar las 24 horas del día jugando con los hijos, pero sí dedicar entre 15 y 30 minutos a esta especie de terapia. Razones para hacerlo hay muchas, pero a continuación se exponen 5 de ellas:

  1. Despierta la creatividad
    Durante el juego el niño observa, fija la atención, y ejercita la concentración y la memoria, para luego recrear su propio mundo a partir de los elementos existentes en su entorno, esto se llama imaginación, pero su incidencia va más allá. Cuando los padres se integran a este proceso conocen mejor a sus hijos, lo que ven, lo que sienten y cómo pueden enseñarles valores y modales a partir de la creatividad.
  2. Desarrolla la inteligencia emocional
    Cuando los niños juegan exteriorizan sus emociones y aprenden cómo controlarlas, además comienzan a reconocer las señales de afecto y emociones ajenas. De allí la importancia de proporcionarle los espacios, materiales y compañía adecuada. Los expertos en psicología clínica y desarrollo infantil agregan que un pequeño que no juega es propenso a sufrir estrés. El juego desaparece la ansiedad y las tensiones. Esto es válido también para los adultos.
  3. Fortalece la autoestima
    A través del juego el niño se conoce a sí mismo y conoce a los demás, va adquiriendo confianza y seguridad. Resulta favorable que sus padres sean de las primeras personas con las que estrecha lazos porque un niño que cuenta con la atención de sus papás crece con excelente autoestima y autoconfianza.
  4. Los hace ágiles y fuertes
    El juego es la mejor y más divertida manera de iniciar a los niños en la actividad física, para que alcancen su completa motricidad y adquieran la disciplina requerida en otros campos. Jugando dominan sus movimientos, equilibrio y fuerza muscular. Igualmente, es la mejor estrategia con la que cuentan los padres para acercarse a los hijos, lograr que se sientan como iguales y les dejen compartir su mundo, pisar su terreno.
  5. No es una pérdida de tiempo
    Es un tiempo invertido para afianzar la comprensión y comunicación con los niños, potenciar el aprendizaje espontáneo y la diversión, tomando en cuenta que esto último genera sus propios beneficios. Limitar el juego en los niños puede afectarles. Si no juega lo suficiente tarda más en socializar y equilibrar sus emociones, es posible que no conozca a cabalidad sus habilidades sensoriales y no sepa como enfrentar sus miedos. Los padres no deberían excusar su apatía por el juego con la falta de tiempo, tampoco atiborrar a los pequeños con actividades extraescolares en sus horas de descanso o momentos de ocio. Aunque son  provechosas desde el punto de vista académico, pueden ser perjudiciales para la salud física y emocional de los infantes. Algo a tomar en cuenta es que el juego facilita la sana “digestión” de los conocimientos y experiencias vividas.

Sin ataduras o imposiciones

El hecho de que los padres jueguen con sus hijos no implica que éstos deban imponer reglas. Ya se ha hecho hincapié en el juego libre y espontáneo. Los padres deben dejar que los niños tengan la iniciativa en el juego, seguir sus condiciones para que disfruten de lo que hacen y puedan encontrar respuestas a sus inquietudes.

De igual modo los expertos en pediatría recomiendan que los padres valoren y aplaudan los esfuerzos y progresos de los niños, al tiempo que acompañen su desarrollo gradual de manera inteligente. Los adultos no deben interrumpir intempestivamente el juego. Lo ideal es explicarles que pronto deben terminar para pasar a otra actividad como ir a comer, estudiar, ir a visitar a los abuelos, etc. Sus espacios deben ser respetados.

Un paradigma a derribar es que los niños juegan con los carros y las niñas con las muñecas. Los juguetes -dicen los especialistas- no tienen sexo. El que los niños adopten en ciertas etapas el juego con uno u otro elemento no quiere decir que su sexualidad no esté definida, y una mala orientación en estos casos puede marcarlos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) hace quizás la mejor apreciación del juego al concebirlo como la razón de ser de la infancia, la actividad dispensadora de alegría que incide potencial y positivamente en su desarrollo.

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