Niños desobedientes

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Ciertamente la tarea de ser padres no es nada sencilla. Procurar todo lo necesario al niño para su correcta educación y desarrollo es un camino que tiene muchas alegrías, pero también múltiples desencantos, sobre todo a medida que el pequeño crece.

Entre los 8 y los 10 años, los niños entran en una etapa de su vida en la que las expectativas son más abiertas: se vuelven más sociables y esperan más de lo que hay fuera de casa que de lo que encuentran en el hogar. Todo les propone una aventura y su rutina se encuentra llena de influencias externas a las de su familia. En este punto, puede que muchos niños encaren su carácter por el rumbo de la rebeldía, y que los padres se encuentren con niños desobedientes. Por su bien, los niños deben aprender a hacer caso de las indicaciones y las órdenes de sus padres, desarrollando así su sentido de la obediencia.

Para mejorar la conducta de los niños desobedientes, los padres deben tener en cuenta muchos factores y no caer en la tentativa de sus desplantes respondiendo con gritos, órdenes sin sentido, castigos o peleas. Para comenzar, el padre o la madre debe hablar con su hijo mirándole siempre a los ojos, dado que esto refleja la firmeza necesaria que hay detrás de una orden.

Muchos niños desobedientes no hacen caso al contacto visual. En tal caso, se puede recurrir al contacto físico para llamar su atención, colocando, por ejemplo, una mano en el hombro o en el brazo, mientras se le habla con calma pero firmeza, mirándole a los ojos. No se debe pedir nada ni dar una orden gritando, ya que esto demuestra inseguridad por parte de quien manda y el niño es capaz de percibirlo, por lo que el respeto disminuye.

Cuando se trata de un niño desobediente hay que darle consignas claras y justas, no agobiarlo con múltiples indicaciones como “siéntate”, “cállate”, “quédate quieto”, “déjanos hablar”, “no hagas eso”, “come con la boca cerrada”, “pide las cosas por favor”, ya que el niño perderá su naturalidad. Otro punto importante es ponerse de acuerdo y nunca desautorizarse entre los padres delante del niño.

Cuando se dé una indicación, la oración debe tener carácter de afirmación y no de pregunta. El caso de “¿cuántas veces te he dicho que ordenes tu cuarto?” es un mensaje confuso para el niño, ya que las preguntas no transmiten claramente lo que el padre quiere que se haga y denotan falta de convicción, inseguridad o debilidad.

Via | Buenas Ideas
Foto | Imparypasa de Flickr

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