Los 10 mandamientos que toda madre debería seguir

La maternidad es el anhelo de muchas mujeres, pero también es una tarea complicada para la cual se requiere orientación. Estos 10 mandatos podrían ayudarte.

Decálogo para ser una buena madre

Ser madre es la misión más importante de la mujer. Por ello, nos entregamos en cuerpo y alma al cuidado y atención de nuestros hijos. Sin embargo, no falta quien nos cuestione por tanta dedicación o, por el contrario, nos critique por considerar que no hacemos lo correcto o lo necesario.

Es lamentable que actitudes ajenas nos pongan a dudar de nosotras mismas, llevándonos a preguntarnos, una y otra vez, si los sobreprotegemos, si estamos haciendo lo mejor para ellos o si actuamos como una buena madre.

Todo ello nos induce a autoevaluarnos, y aunque eso esté bien, lo importante es entender que sólo nosotras conocemos las necesidades de nuestros hijos, y que es nuestro corazón el que nos dará los mejores mandatos para una buena crianza. No lo digo yo. Lo afirma Vanesa Piñeiro, autora del blog “Una madre como tú”. Esta escritora y madre, se ha dedicado a compartir sus historias para que sirvan de inspiración a otros padres. Entre tanta información que divulga, quiso enumerar su decálogo para ser una buena madre. Hemos intentado parafrasearlo y lo describimos a continuación.

Diez mandamientos a seguir para ser una buena madre

  1. Criaré a los hijos como una persona, no como una posesión. No me referiré a mis hijos como una posesión. Un hijo es un ser que nació de mi, pero tiene vida propia. Lo criaré con respeto, como una persona que no le pertenece a nadie, por tanto su crianza no estará sujeta a mis gustos sino a sus necesidades.
  2. Asimilaré que la futura actuación de cada hijo no depende de mí. Fundamentaré la educación en la formación de valores y principios, pero tendré claro que su comportamiento futuro dependerá de ellos no de mí. Disfrutaré su presente guiándolos por el camino del bien.
  3. Criaré a mis hijos compartiendo con mi pareja. Entenderé que la responsabilidad en la crianza de mis hijos no es sólo mía. La compartiré con mi pareja, al igual que todas las tareas.
  4. Educaré a mis hijos según mis criterios. Los métodos de crianza de mis hijos los determinaré con mi pareja. Actuaré en función de sus requerimientos de atención, alimentación, vestuario, recreación y demás. Los llevare en mis brazos si quiero hacerlo. Puedo oír sugerencias, pero las decisiones finales las tomo yo. No daré cabida a cuestionamientos malintencionados.
  5. Daré a mis hijos todo el amor y la compañía que pueda. Ningún tiempo será demasiado para estar con mis hijos, ni ninguna expresión de afecto estará sobrando mientras sean mis hijos. Me trasnocharé y velaré su sueño si me necesitan. Los quiero siempre amaneciendo en su casa. Llegará el momento de su partida, en la distancia oirán mis palabras cariñosas. Si eso es mimar o consentir, serán hijos mimados.
  6. Evitaré el sentimiento de culpa por mis ausencias necesarias. Como toda madre que trabaja, tendré necesidad de dejar a mis hijos al cuidado de otros, pero procuraré que sean las personas más idóneas. Saldré con el pendiente, pero no me sentiré mal por hacerlo. No sentiré culpa porque es parte de la dinámica familiar actual, un beneficio para todos. Recompensaré con tiempo de calidad mis ausencias y cada lágrima que derramen.
  7. Tomaré un descanso sola, cuando sienta necesidad de hacerlo. Nada me hace más feliz que compartir con la familia. Sin embargo, habrá ocasiones que tome algún momento de descanso para mi sola. Me lo concederé en paz con mi conciencia, porque nunca dejaré a mis hijos en situación de riesgo. El agotamiento no es bueno, genera mal humor y perturba la relación familiar.
  8. Compartiré con mi pareja sin sentirme mal por ello. Compartir con la pareja también es una necesidad y eso no me hace mala madre. En toda relación es fundamental tener un tiempo y un espacio para los dos. La buena compenetración entre los padres es favorable para los hijos.
  9. Dedicaré tiempo a mi cuidado personal cada vez que pueda. Ir a la peluquería, arreglarse el cabello, pintarse las uñas, consentirse… Es algo que toda mujer debe hacer. Ser una madre hermosa es un orgullo para los hijos. ¿Porque no hacerlo?. Mis hijos estarán bellos y yo también.
  10. Permitiré que mis hijos sean ellos mismos. Haré todo lo posible por no coartar a mis hijos. Los apoyaré en sus decisiones y los acompañaré con respeto en el andar de la vida. Tal como leí en alguna ocasión, les enseñare a soñar aunque no soñarán mis sueños.

Estos son diez mandamientos pautados para ser una buena madre, pero pueden ser menos o más, como cada madre quiera. Lo fundamental es procurar el bienestar y la felicidad de los hijos, y ese es el deseo de todas las mujeres.

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