La paciencia es muy importante para educar a los niños

La paciencia es una actitud necesaria en la educación de los niños, nos ayuda a ser más tolerantes y restar importancia a situaciones y contratiempos, y facilita que los niños puedan seguir su proceso de evolución y maduración. La paciencia junto al amor, son dos pilares importantes para educar a los niños de forma correcta.

Paciencia y educación infantil

Los niños en muchas ocasiones tienen la virtud de hacer perder la paciencia a los padres, aunque es cierto que la paternidad contribuye a incrementar el nivel de paciencia, en ocasiones puede resulta difícil. No es algo sencillo pero es necesario, la paciencia es una virtud y uno de los principales ingredientes, junto al amor, para poder criar y educar a los hijos.

Los niños desordenan, rompen cosas, juegan con la comida y ensucian todo lo que hay alrededor, nos solicitan en los momentos más inoportunos, salen corriendo cuando están en el parque, parece que intentan evitar que se realicen las tareas domésticas o cualquier otra labor que los adultos deban realizar, y así un largo etcétera. Dependiendo de cómo se levanten los padres o del día que hayan tenido en el trabajo, la dosis de paciencia se reduce y algunas situaciones hacen que se pierda. Son situaciones cuyas consecuencias se suelen magnificar, y casi se llega a olvidar que son niños y que el comportamiento que tienen es normal, fruto de su afán por curiosear, descubrir, experimentar, divertirse, etc.

La paciencia es muy importante para educar a los niños, por tanto no hay que perderla, sino todo lo contrario, debemos intentar aprender a ser más pacientes. De acuerdo que puede parecer difícil pero es necesario si se quiere educar correctamente a los niños, siempre hablando de niños muy pequeños, sobre la paciencia con los más mayores ya hablaremos próximamente. Existen algunos consejos que merece la pena tener en cuenta y que nos ayudarán a no perder la paciencia y además incrementarla.

Es muy importante aplicar el dicho de cerrar los ojos, respirar profundamente y contar hasta 10, es un modo de frenar los impulsos que pueden llevar a mostrar una actitud frente a los niños que no es recomendable, recordemos que suelen imitar nuestro comportamiento y que los rasgos generales del carácter de un niño se forman en los primeros años. También es buena idea (siempre dependiendo de la situación) abandonar la estancia y volver al cabo de unos minutos más tranquilos y relajados.

Si un niño ha tirado una figura al suelo, ha manchado con comida el suelo y la televisión, etc., no es recomendable gritarle y no hay que irritarse, no hay nada positivo en ello y lo único que hacemos es mostrar al pequeño el modo en el que deberá actuar cuando no consiga lo que desee. Restar importancia y evitar enfadarse ayudará de forma significativa en la educación del pequeño.

A los niños hay que hablarles en un tono normal, explicarles lo que han hecho mal y por qué no deben volverlo a hacer utilizando frases cortas que sean capaces de entender. Si piden algo constantemente, por ejemplo una galleta de chocolate y no se les puede dar porque falta poco para la cena, hay que explicarles el por qué con un lenguaje que sea perfectamente comprensible para su edad. Es bueno cambiar de contexto, es decir, llevarles a otro lugar o estancia del hogar y desviar su atención hacia otras cosas.

Castigar no es recomendable, sobre todo si los niños son pequeños, ya que no van a entender por qué se les castiga en la mayoría de casos. Es recomendable que nos pongamos en lugar de los niños, si tenemos en cuenta su edad y que no son capaces de explicar lo que les sucede o no son capaces de gestionar sus sentimientos, será más fácil empatizar con ellos y no perder ni un ápice de paciencia. Pasar más tiempo con los niños ayuda a que mejoren su comportamiento y a su vez que los padres los entiendan mejor, jugar con ellos, proporcionarles cariño y amor, y reforzar su autoestima cuando cumplan nuestras expectativas, ayudará a que se comporten mejor y no quebrará nuestra paciencia.

Es muy importante al entrar en casa, dejar los problemas de adultos fuera, de lo contrario se corre el riesgo de que cualquier memez provoque irritación y paguemos con los niños el malhumor acumulado a causa del trabajo, los problemas económicos, las relaciones sociales, etc. Una buena idea es practicar técnicas de relajación que nos ayudarán a tener más calma y dejar a un lado esos problemas que retomaremos nuevamente al salir de casa.

Lamentablemente, antes o después se puede llegar a perder la paciencia, como decíamos antes, magnificamos una situación que nos ha desbordado y se actúa de un modo inapropiado ante los niños. En este caso, es bueno pedirles perdón, abrazarles y mostrarles cuanto les queremos, explicarles la razón de nuestro comportamiento y decirles que no volverá a suceder. Esta actitud es muy positiva para padres e hijos.

La paciencia en la educación infantil es una actitud que nos lleva a ser tolerantes, soportar todo tipo de contratiempos y dificultades sin lamentarse, ello nos permite conseguir educar mucho mejor a los niños, ya que es necesario que ellos puedan seguir su proceso de evolución y maduración en un ambiente que sea propicio. ¿Qué hacéis vosotros para no perder la paciencia?

Foto | Nvainio

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