La madre más bajita del Reino Unido

Amanda Moore

En la foto podéis ver a la madre más bajita del Reino Unido, su hijo Aidam, con 14 meses de edad, es unos centímetros más alto que ella. Amanda Moore no alcanza el metro de altura debido a un trastorno genético de los huesos que le ha impedido crecer, pero además sus huesos son quebradizos, sufre osteogénesis imperfecta, enfermedad también denominada huesos de cristal.

Recordemos que este trastorno se caracteriza por la deficiencia en la elaboración de colágeno, una molécula proteica generalmente abundante en la piel, cartílagos, ligamentos y huesos. El colágeno forma fibras colágenas que son flexibles y ofrecen una gran resistencia a la tracción, la ausencia de colágeno provoca diferentes anomalías en el organismo, pero la más notoria es la extrema debilidad de los huesos. Se podría decir que la madre más bajita del Reino Unido es una madre coraje, ya que a pesar de los problemas y del riesgo que implicaba quedarse embarazada para su organismo, siguió adelante con la gestación.

Tras un parto por cesárea, se ha enfrentado al reto de cuidar a su bebé hasta donde ha podido, ahora tan sólo puede conformarse con estar junto a su hijo en el sofá y evitar realizar movimientos o esfuerzos bruscos, ya que la osteogénesis imperfecta que sufre podría provocarle diferentes fracturas. El bebé ha comenzado a aprender a andar y lógicamente, para Amanda Moore es complicado poder guiar sus pasos o atenderlo como quisiera, ya cuando gateaba el trabajo y el esfuerzo fue muy significativo.

El pequeño Aidam tiene un aspecto inmejorable y crece adecuadamente, pesa la mitad de lo que pesa su madre, su padre mide 180 centímetros y Amanda espera que al menos sea tan alto como él. El bebé no heredó la enfermedad, varios estudios apuntan que el trastorno genético está causado por una anomalía en los genes COL1A1 y COL1A2, aunque también se apunta que pueda tratarse de un desorden genético en el que estén afectados otros genes. Si el bebé ha recibido de su madre una copia alterada del gen, no tendría posibilidades de sufrir la enfermedad, pero en cambio tendría un 50% de posibilidades de ser portador de ella y transmitirlo a su descendencia. Si hubieran sido los dos padres poseedores de una copia defectuosa del gen, las probabilidades de que el bebé heredara uno o los dos genes se incrementarían hasta un 75%.

Pronto el bebé será mucho más grande y los problemas se incrementarán, pero ambos son padres coraje y ya están tratando de diseñar un sistema que permita a Amanda poder cuidar al bebé mientras el padre cumple su jornada laboral. Sorprende saber que la pareja incluso habla de tener un segundo hijo, la enfermedad es grave y los problemas complicados, pero es un claro ejemplo de que con voluntad y amor, pueden ser superados.

Viéndolo desde otro punto de vista, ¿cómo repercutirá la patología de la madre en la calidad de vida de los hijos? Puedes conocer más detalles sobre la historia a través de la publicación digital Daily Mail.

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