La lactancia materna prolongada aumenta la sensibilidad materna

Un curioso estudio demuestra que el tiempo de lactancia materna es un factor que incrementa la sensibilidad de las madres más allá del periodo de lactancia, siendo más comprensivas y colaborativas con sus hijos, respetando su autonomía, siendo más tolerantes, etc. Se puede decir que esta sensibilidad moldea la relación con los hijos y afianza aún más los lazos afectivos.

lactancia

Según un estudio desarrollado por expertos de la Universidad Estatal de Boise (Estados Unidos), las mujeres que amamantan a sus hijos durante más tiempo tienen una mayor sensibilidad materna que se mantiene mucho más allá de la infancia. Los expertos explican que la sensibilidad materna se define como la respuesta que da la madre a su hijo, el tono emocional, la flexibilidad en su comportamiento y la capacidad de leer determinadas señales en el niño.

En una investigación previa, los resultados sugerían que existía un vínculo entre la lactancia materna y la sensibilidad materna temprana, pero no había nada que hiciera sospechar que se podrían seguir viendo sus efectos mucho más allá del periodo de lactancia. En este nuevo estudio se concluye que la lactancia materna prolongada aumenta la sensibilidad materna, durante más tiempo e independientemente de la actitud de los padres, la educación de la madre, la raza, etc. Los investigadores explican que la estrecha interacción que se experimenta durante la lactancia materna puede ser sólo una de las muchas formas implicadas en el fortalecimiento del vínculo entre madre e hijo.

En este estudio se analizaron los datos obtenidos de 1.272 familias que habían participado en el Estudio del Cuidado Infantil Temprano del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano. Las familias fueron reclutadas para el estudio a partir del año 1991 y cuando sus bebés tenían aproximadamente un mes de edad. Las mujeres amamantaron a su bebé una media de 17 semanas, de todo el grupo participante, menos del 1% amamantaron a su bebé durante un periodo de 24 meses y un 29% no ofreció lactancia materna.

Los investigadores entrevistaron a las familias y las grabaron en vídeo en sus hogares periódicamente hasta que los niños cumplieron 11 años. Como parte del estudio, los padres interactuaron con sus hijos en distintos escenarios, por ejemplo, realizando tareas de resolución de problemas o jugando. En una de las visitas cuando los bebés tenían seis meses, se grabó la interacción entre padres e hijos jugando con juegos y juguetes, en una visita cuando el niño cumplió los cuatro años, se grabó a la familia completando laberintos o puzzles…

Se realizaron grabaciones cuando los niños cursaron quinto grado en el colegio y las madres hablaron con ellos sobre posibles desacuerdos, o trabajaron conjuntamente para construir una torre con palillos de dientes. La interacción colaborativa fue calificada, así como el nivel de apoyo proporcionado por la madre, los niveles de hostilidad o el respeto por la autonomía de los niños. Aunque los padres participaron en estas entrevistas, no se constató ninguna correlación entre la duración de la lactancia materna y la sensibilidad de los hombres hacia sus hijos.

Tras analizar todo el material se constató que la duración de la lactancia materna era un factor que influía en la sensibilidad materna prolongándola mucho más allá del periodo de lactancia, aunque también es cierto que esa mayor sensibilidad no destacaba de forma significativa como ocurre durante el propio periodo de lactancia. En definitiva, lo que demuestra el estudio es que la lactancia prolongada aumenta la sensibilidad de la madre durante mucho más tiempo, algo que beneficia a las relaciones entre madre e hijo y fortalece los lazos afectivos.

Podéis conocer todos los detalles del estudio a través de este artículo publicado en la revista científica de la American Psychological Association (APA).

Foto | danielpeinado.photo

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