Hijo de tu padre, esposo de tu madre: Cómo afrontar un puzzle familiar

Una familia feliz

Si hace cincuenta años se hubiera hablado tan libremente de las nuevas estructuras familiares, se hubiera dado un gran revuelo. Hoy, tenemos niños que tranquilamente cuentan en su haber con dos mamás, parejas que se consolidan en la crianza mutua del hijo del otro y niños que se crían como hermanos obviando lo que no les dio la biología con una gran dosis de amor voluntario.

La esposa de papá… el hijo de tu padre… el esposo de mi madre… son frases de uso común en un siglo XXI en el que el puzzle familiar se han convertido en un cajón de sastre donde evitar la soledad y los efectos colaterales de los hogares rotos –bien por separación o por fallecimiento- ha abierto todo un abanico de nuevas estructuras familiares.

Tan aceptadas son las situaciones y, en ocasiones, no se sabe muy bien la denominación que debe darse a estas estructuras conformada por “trocitos de proyectos que no pudieron ser”, pero el término que mejor le cabe es simplemente “familia“.

La familia es un refugio y como tal debe comportarse, no debemos olvidar que los vínculos nacen del corazón y que la transmisión del “calor de hogar” y las enseñanzas de vida, nada tienen que ver con la genética o la biología.

Sin embargo, si una familia tradicional debe enfrentar grandes retos provocados por los estímulos externos del devenir de la vida, una familia ensamblada se enfrenta a muchos más.

Conformar el puzzle de forma armónica y lograr que cada miembro de la familia se sienta una parte del núcleo y tenga la seguridad de que los lazos que los unen son sólidos, comprometidos y leales, requiere un ejercicio de adaptación y aprendizaje avanzado.

Nuevos desafíos en los que los acuerdos y la seguridad de estar actuando en base al “amor” son la clave para lograr el éxito en este tipo de uniones familiares.

El objetivo final de la familia ensamblada es lograr que se generen de forma intrínseca, sin obligaciones ni presiones, lazos de pertenencia e identidad.

Consejos para armar un “puzzle familiar”

Tanto si existen presiones externas –progenitores ausentes, familiares directos o indirectos, etc.- como si no se da el caso, la consolidación del núcleo familiar requiere tiempo, dedicación y altas dosis de compromiso. Es fundamental que la fortaleza de la familia se genere partiendo de la premisa que todos y cada uno de sus integrantes considera el hogar como un refugio y con la certeza de no contar con un “enemigo dentro del hogar.

Para concluir, una reflexión: el término en sí mismo que denomina a este tipo de uniones es, como bien sabemos, familias ensambladas. El término “ensamblada” significa literalmente la unión de dos o más piezas que conforman una única estructura y que se diseñaron para ajustar a la perfección. Con amor y compromiso, no resulta tan complejo.

Foto: Rolands.lakis

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