Frases horribles que los hijos han dicho alguna vez a sus padres

Hay ciertos comentarios que no faltan en el vocabulario de los adolescentes y que resultan lapidarios para sus progenitores. Acá te mostramos los más comunes.

Malas frases que los padres deben oír de sus hijos

¡Oh! Cuánto molesta y duele que nuestros retoños nos respondan con malas palabras que nos tocan las fibras más sensibles. Creemos que estamos haciendo mal nuestro trabajo y nos deprimimos por sus reacciones. Sin embargo, no hay que darle más importancia de la que merece. Hay cientos de frases horribles que los hijos han dicho alguna vez a sus papás, pero no suelen hacerlo con rencor.

Generalmente, cuando a los chicos no se les deja hacer su voluntad, utilizan expresiones hirientes hacia sus progenitores. Lógicamente esto no se debe tolerar, pues el respeto es la base de toda relación, pero lejos de recurrir a los maltratos o castigos, es preciso buscar correctivos y soluciones.

Estos episodios suelen ocurrir durante la adolescencia, cuando creen que son autosuficientes y que el mundo está en su contra. También pueden surgir en la niñez, pero en esta fase son más fáciles de subsanar. Lo principal es no sucumbir a la provocación, ni ponerse al nivel del pequeño agresor. Hay que actuar con inteligencia, a pesar de que esas frases azoten-como un látigo-los corazones.

Rebeldía a flor de piel

Cuántos padres no han escuchado a su hijo decir: “no veo la hora en que pueda irme de esta casa”. Su empleo casi siempre obedece a un permiso negado. Tal vez la jovencita o jovencito en cuestión quiso ir a una fiesta con amigos desconocidos por ti, en un barrio de dudosa reputación, y obviamente le dijiste que no. Con el “dardo” que lanzó manifiesta su sueño (irreal) de que cuando viva solo podrá hacer lo que desee sin preocuparse por una autorización previa.

Esta escena es más común de lo que muchos creen.  La mejor manera de enfrentarla no es abriéndole la puerta y señalándole el camino que debe tomar, o diciédole que una vez que se marche no podrá volver jamás. Aunque provoque, no es lo más conveniente. Sería caer en su juego. Corta de tajo el enfrentamiento diciéndole que a ti si te gusta que estén bajo el mismo techo. Que hay reglas que se deben cumplir, y que tu objetivo es brindarle bienestar. Sabemos que es duro, pero es parte del trabajo de brindar una buena educación.

Infinidad de adultos sienten que se les cae la casa encima cuando oyen a su hijo reprocharles: “los papás de Javier sí saben ser buenos padres”. No dejes que la duda se apodere de ti y muchos menos reacciones diciéndole “pues, mudate con ellos”. Para cualquier chico rebelde otros padres son mejores que los propios. Es más, seguro que en casa de sus amigos la cita es usada al contrario, y para ellos ustedes son maravillosos papás.

La percepción se da porque con otros compañeros solemos ser más calmados y comprensivos, pero a los que nacieron de nuestro ser tenemos que disciplinarlos, para que sean individuos de bien. Es estos casos lo mejor es no profundizar en el asunto. Son cosas que se dicen de la boca para afuera. 

El cariño resuelve los conflictos

“Entonces, para qué me tuvieron”. Otra oración que forma parte del cruel repertorio. La misma sale a “flote” cuando le hacemos ver algo que hicieron mal, o cuando les demostramos las consecuencias de una acción desafortunada. Igualmente, puede venir cuando nos quejamos mucho de su actitud, así que con eso sí hay que tener cuidado.

Lo cierto es que la mejor manera de reaccionar ante estas desgarradoras palabras, es ofreciendo todo el cariño que sea posible. Decirle a los niños que los queremos, que forman parte fundamental de nuestra existencia, y que sólo estamos orientando su conducta.

Hay que contenerse de responder mal y aplicar el “tienes razón, antes estaba mejor (tranquila o contenta o feliz)” Eso no resuelve el problema, sino que lo empeora, además de ser doloroso. Corregir con amor siempre da buenos resultados.

Las frases duelen. De eso no hay duda

El rey de todos los comentarios hirientes es: “Sólo quieres amargarme la existencia”. Esta lo aplican cuando se sienten ofendidos por una solicitud o requerimiento. Por ejemplo, que ordenen su habitación, que estudien para el examen o que laven los platos después de la comida. Sale a relucir con especial énfasis cuando les dices que no a algo que ellos consideran “importante” para su vida social.

Muchos chicos se internan en el drama de pensar que todas las normas que se le imponen son  para fastidiarlos, aburrirlos o hacer miserables sus vidas. Esto es natural, pero hay que sobrellevar la situación. La disciplina con amor y firmeza es algo que te agradecerá en el futuro y que te hará sentir orgullosa (o).

Nadie dijo que sería fácil criar a un hijo. Vienen sin instrucciones y sólo a través del ensayo y error podrás cumplir tu rol. Si bien son frases horribles, debes saber responder a ellas con mesura.

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