Falta de seguridad en los Parques Infantiles

Falta de Seguridad en los Parques Infantiles

Los parques infantiles y las áreas de recreo son el lugar ideal para que nuestros hijos se diviertan, jueguen, se relacionen y aprendan. El problema reside en el echo de que su mantenimiento es nefasto. Hay muchos factores que influyen en el deterioro de los parques infantiles desde el paso del tiempo hasta vándalos que se dedican a romper las instalaciones. Por ello se necesita un control (en estos momentos muy mejorable) para que los toboganes, los columpios, etc. sean seguros.

La falta de seguridad en los parques infantiles y las áreas de recreo son alarmantes. Según la oficina del defensor del pueblo, el 13% de los accidentes en niños de 1 a 4 años (y el 9% en niños de 4 a 14 años) son en estas instalaciones.

En el 2005 varios técnicos de Consumer Eroski realizaron un estudio en el que se analizaron 130 parques infantiles públicos en algunas de las ciudades españolas más importantes (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Murcia, Bilbao, A Coruña, Pamplona, Vitoria, Almería, San Sebastián, Cádiz y Alicante).

En dicho estudio llegaron a la conclusión de que el 19% de aparatos instalados presentaban defectos graves comprometiendo peligrosamente la seguridad de los niños. Además, en 1 de cada 3 parques analizados se encontraban uno o más aparato con defectos graves, siendo las estructuras multijuegos y los columpios los que tenían más problemas de seguridad.

Si vamos a un parque infantil tenemos que tener en cuenta muchas de las situaciones con las que nos podemos encontrar, como partes rotas que pueden causar accidentes, piezas sueltas que pueden producir inestabilidad en el aparto, tornillos que sobresalen excesivamente, altura elevadas sin protección, suelo demasiado duro, maderas astilladas, defectos de instalación…

Y no solo eso, también nos tenemos que fijar en elementos ajenos a las instalaciones también peligrosos para la seguridad de nuestro hijos como por ejemplo cristales rotos, botellas, latas abiertas o rotas, jeringuillas…). Miles de razones por las que andar con mil ojos.

Algo que me ha llamado mucho la atención es la falta de normativas, leyes o autoridad en lo referente a este tipo de situaciones en los parques infantiles y las áreas de recreo públicas.

La normativa europea (UNE-EN 1176 y 1177) establece una larga serie de exigencias en materia de seguridad para evitar accidentes en los parques de juego infantil. Estas normas recogen los requisitos que deben cumplir los equipos (columpios, toboganes, balancines, etc.) y los materiales utilizados, las dimensiones de los huecos y espacios libres que eviten riesgos de atrapamiento, las distancias y alturas de seguridad, la protección contra caídas y enganchones de ropa y pelo, etc. Además, hacen referencia a los grosores de recubrimiento de las áreas de juego, a los requisitos de la instalación (por ejemplo, en su cimentación), las distancias libres de obstáculos y al mantenimiento posterior del área de juego. Sin embargo, esta normativa no es de obligado cumplimiento y sólo Francia la aplica en la actualidad. Se trata, más bien, de recomendaciones técnicas de carácter no obligatorio; para ser vinculantes necesitan de una directiva europea o de una ley nacional. En nuestro país, las autoridades han determinado que sea de libre aplicación, lo que provoca un vacío legal; sólo Andalucía y Galicia cuentan con normativa específica sobre parques infantiles.

Factores a tener en cuenta para ser un parque infantil ‘perfecto':

  • El parque debe estar a más de 30 metros del tráfico (calle, caminos, carreteras…) y relativamente vallados con medios naturales como setos o arbustos o por medios artificiales como muros o vallas que impidan el acceso directo de los niños a la calzada.
  • Los aparatos como los columpios, toboganes, estructuras de juego, balancines… deben estar fabricados con materiales que no sean tóxicos, que no sean conductores de la electricidad, que no se puedan astillar, etc. Además, deben ser seguros y resistentes, son sujeciones fuertes, firmes y estables.
  • Los parques deben ser para todos, así que deberán estar adaptados para todo tipo de personas, desde personas discapacitadas, hasta niños de cualquier edad.
  • Los suelos deben ser blandos, con pavimentos que amortigüen golpes y caídas. Además, para las zonas de arena se necesita un constante mantenimiento (saneamiento, rellenado…).
  • Deberá haber distancias de seguridad entre cada uno de los aparatos.
  • Y sobretodo debe mantenerse en las mejores condiciones de uso con un mantenimiento constante. Y una actuación inmediata cuando hayan equipos que generen riesgos (retirada o reparación).
  • Es muy importante también la supervisión de un adulto responsable que pueda explicar al niño como utilizar los columpios, como se debe actuar dependiendo de la circunstancia, etc.
  • El parque debe estar bien señalizado en todo momento indicando cada área y especificación, como por ejemplo indicando para qué edad está recomendado cada aparato.
  • Un diseño colorido y atractivo siempre va bien para atraer a los niños para que utilicen las instalaciones fomentando la actividad, el entretenimiento y el desarrollo de las capacidades de los niños.

En conclusión, debemos enseñar a nuestros hijos a respetar a los demás y vigilar el estado de las instalaciones. Y un consejito, en el tobogán debemos acostumbrar a respetar los turnos y esperarnos a que ya haya terminado uno para bajar el siguiente.

Vía | Consumer Eroski
Foto: Nik Frey

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