En vacaciones el cambio de aires es beneficioso para los niños

Muchos expertos recomiendan el cambio de aires en vacaciones por todos los beneficios que ofrece a los niños, el cambio de rutinas, descubrir nuevas actividades, vivir nuevas experiencias, relacionarse con otras personas… todo ello ayuda a que los niños maduren, desarrollen su autonomía, la capacidad de aprendizaje, etc.

Vacaciones infantiles

El verano, y especialmente el periodo de vacaciones, es la época de año en la que se realizan más viajes, muchas familias se trasladan a un destino vacacional para disfrutar de unas merecidas vacaciones. Este cambio de aires es muy beneficioso para los niños, no se trata sólo de un cambio de lugar de residencia, también de conocer nuevos amigos o reencontrarse con ellos tras un año sin verlos, disfrutar de nuevos paisajes, realizar nuevas actividades, descubrir nuevas costumbres y culturas, etc., todo son aspectos muy positivos que contribuyen a que adquieran nuevos valores sociales y emocionales, maduren, desarrollen una mayor autonomía, etc.

El cambio de aires, ya sea por viajar con la familia o por ir a un campamento de verano, es siempre muy positivo para los niños, es algo que les ayuda en el desarrollo en todos los sentidos. No es necesario viajar a un destino lejano o solicitar plaza en un campamento de verano con todo tipo de actividades, simplemente es necesario cambiar de ambiente, aunque sea sólo a unos pocos kilómetros del hogar, con ello se logran los beneficios citados. Para los niños que se quedan en las grandes ciudades y no se van de vacaciones, las actividades que proporcionan los campamentos urbanos son una buena alternativa para poder disfrutar de los beneficios indicados.

Los viajes ofrecen más beneficios de lo que podemos imaginar, los niños se vuelven más observadores, investigan y descubren, preguntan más de lo habitual motivados por la curiosidad, desarrollan un sentido explorador y aventurero. De acuerdo que dependiendo del destino vacacional se fomentan más unos valores que otros, pero en mayor o menor medida todo son beneficios por el cambio de aires, rutinas y actividades. Los niños aprenden a tener más paciencia y a tomar decisiones en determinadas situaciones, aprenden a adaptarse, se vuelven más tolerantes, etc., pero para ello es imperativo que sean partícipes y que sientan que forman parte de la familia o el grupo con el que están, es importante que se les tenga en cuenta y se comente con lo que se va a hacer, con ello además se afianzarán los lazos afectivos.

Hablando de decisiones, es beneficioso que los niños puedan decidir o indiquen sus preferencias, cuando decimos esto, nos referimos a decisiones que sí pueden tomar u opiniones que pueden expresar. Algo tan simple como comentar en qué zona de la playa o de la piscina nos podemos colocar, teniendo en cuenta la opinión del niño hacemos que se sienta muy bien. Hay que tener en cuenta que lo que para los padres no es algo importante, para los niños sí lo puede ser, por ello es conveniente intentar ponerse en lugar de los niños para comprenderles mejor.

Gracias a estas pequeñas decisiones los niños desarrollarán mejor su personalidad y autonomía, algo que será muy importante y marcará su forma de actuar en la vida. Con respecto a los viajes, merece la pena tener en cuenta la opción de los niños, sea al iniciarlo, durante el trayecto o al llegar al destino, esto es algo que les hace pensar y permite que se refuerce el pensamiento crítico y racional, al menos así lo comentan psicólogos y expertos en educación infantil. Es beneficioso que de los viajes y las estancias vacacionales se tengan recuerdos físicos, inmortalizar esos momentos especiales será beneficioso para toda la familia o el grupo.

Pero es importante tener siempre como aliado la moderación, algunos padres en verano ofrecen demasiada libertad a sus hijos en cuanto a horarios, alimentación o actividades se refiere, esto puede ser contraproducente, cambiar de aires no quiere decir cambiar todos los hábitos y normas. Los expertos recomiendan fijar una serie de pautas que hay que seguir en vacaciones, es recomendable fijar una hora (flexible) para levantarse por la mañana, intentar tener siempre presente una actividad que requiera esfuerzo físico, moderar el consumo de comidas que no son habituales durante el resto del año, evitar los refrescos en la medida de lo posible (se puede tomar alguno de forma esporádica) y procurar que se beba agua como mejor remedio para la sed. Hay que evitar los tiempos muertos y el aburrimiento, siempre hay algo que hacer, y por supuesto, un cambio de aires y todo lo que puede ofrecer debe obligar a limitar el uso de pantallas, como la televisión, las videoconsolas, el teléfono móvil o el ordenador.

Hay que disfrutar de las vacaciones procurando dejar a un lado algunas rutinas habituales del resto del año, otras en cambio hay que mantenerlas, como por ejemplo la alimentación sana y equilibrada, no estará de más recordar la lectura de este post en el que hablábamos de cómo evitar que los niños engorden en verano. En pocos días llegará el mes de agosto, mes vacacional por excelencia, y tener en cuenta algunos de los consejos citados será de gran ayuda y muy beneficioso para los niños.

Foto | Sam

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