En la actualidad ninguna madre debe sentirse sola o abandonada

Las madres sufren muchos cambios cuando tienes sus primeros hijos, es por eso que no pueden estar solas

Las madres no deberían estar solas ni abandonadas

Convertirse en madre o en padre es uno de los cambios más vertiginosos en la vida de cualquier persona, pues ello implica una entrega total sobre todo en lo que respecta a las madres. Muchas mujeres se sienten perdidas en medio del mar de emociones y el coctel de hormonas que surgen en esta etapa, al punto de sentir que su identidad o su vida también da un giro al verse ante un reto bastante exigente, si bien es un nuevo mundo lleno de responsabilidades es un camino gratificante.

La nueva realidad de una madre durante el posparto

Desde luego que es una etapa maravillosa, pero el posparto también viene acompañado de temores, frustración, ansiedad y un sinfín de emociones que resultan inevitables aun tratándose de una época especial en la vida. A esto se suma ciertas dolencias y la incertidumbre ante algunas situaciones, lo que genera cierto tabú en el tema y por eso pocos lo hablan, pues llega a ser algo abrumador para madre y muchas veces pueden llegar a sentirse solas.

El instinto natural de una madre es satisfacer las necesidades de su bebé, la tranquilidad y bienestar del pequeño o pequeña pasa a ser su felicidad y es justo ahí cuando muchos notan que la vida se resume a tener a su bebé en brazos, alimentarlo, limpiarlo y demás tareas que exigen no solo de tiempo, si no de energía.

Pero aquí no hay culpables, el bebé solo pide ser atendido porque su inmaduro cuerpo se lo pide, sin ser consciente de ello o pensar en consecuencia; mientras la madre procura su bienestar, dejando de lado su rol como mujer. Esto desencadena el escenario común en que está cocinando con su bebé en brazos, amamantando y comiendo a la vez, peinándose con el bebé alzado y así poco a poco ambos se sienten incómodos.

Aunque muchos intenten tapar el sol con un dedo, la dinámica de vida y la familia cambia por completo, pero a pesar de ello siempre se busca caminar entre dos terrenos la vida personal y la vida de padres, lo que en ocasiones parece no coincidir. Por supuesto que es maravillosa la llegada de un bebé, pero esta etapa puede ser más llevadera cuando se cuenta con la pareja y la familia, la madre no puede sentirse o estar sola, necesita ánimo y apoyo.

Así como la familia celebra la noticia que llegará un bebé, esto no debe quedarse solo en emoción y alegría, no se puede dar la espalda a la madre cuando nazca la criatura. No se puede negar que un bebé es un motivo de alegría y hace la vida más especial, pero el cansancio y los esfuerzos siempre estarán allí rondando como fantasmas.

Comprendiendo el proceso natural           

Debes tener en cuenta que el bebé es esencialmente un mamífero instintivo, sin noción de nada, nace para aprender y programado para sobrevivir. Pero también tu pareja y tu pasan por un proceso de aprendizaje en que deben encontrar el modo de interpretar las señales de molestia de su bebé: cuando siente frío, cuando quiere sentirse protegido, cuando quiere que cambies su pañal, cuando se siente enfermo o siente hambre.

Quizá es el reto, conocerlo para poder atender sus pedidos efectivamente y aun así tener tiempo para otras actividades como bañarte, comer con cierta tranquilidad (porque casualmente puede despertar justo en ese momento), pasar en tiempo en pareja o con otros hijos, o simplemente dormir.

Por supuesto que en ocasiones no se sabe con exactitud qué hacer y puedes sentirte inútil, pero ten presente que no existe un manual para ser madre o padre, nadie en la sociedad te explica tampoco ni te enseña, debes describirlo progresivamente con tu bebé. Otro secreto es informarte lo más que puedas, recuerda que el saber es poder, pide consejos y lee sobre determinadas situaciones.

La familia debe ser un circulo de apoyo y protección, pero no todas las madres (y los padres) cuentan con ello, de allí la importancia de saber lo duro que puede ser y tomar una decisión acertada de cuando ser padres, debes sentirte un poco preparado para asumir este rol, pues nunca estás completamente preparado y nadie te dirá cuándo formar una familia.

Rompiendo paradigmas     

Ya sea que seas una madre sola, o cuentes con el apoyo de tu pareja, o de tu familia, debes saber que no puedes guiarte por las exigencias de la sociedad, sigue tu instinto maternal para saber que es correcto para ti y tu bebé. No intentes adaptarte a los tiempos de tu bebé, ni a tu bebé a tu ritmo de vida, respeta el tiempo que ambos merecen, lo mejor es que seas madre y mujer a la vez, que atiendas a tu bebé cada que te lo pida, dale tu tiempo y atención, sin descuidar otros aspectos de tu vida, suena difícil, pero con el tiempo lo lograrás.

En principio no es fácil, pero no temas pedir ayuda a alguien de confianza, si tiene experiencia con niños mucho mejor, pero lo ideal es que no te sientas sola, siempre habrá alguien presto a ayudar, recuerda que incluso en el mundo animal se forman manadas donde se protege a los más indefensos, es nuestra naturaleza como seres vivos el formar equipos.

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