Educa a tu hijo para que sea un gran líder

Como padres siempre se busca lo mejor para los niños. Para que alcance todas sus metas, prepáralo desde su infancia y potencia su liderazgo.

Educa a tu hijo para que sea un gran liderPartiendo desde lo elemental, los niños seguirán las huellas de sus padres. Es bien conocido que los menores aprenden por el ejemplo y no en base a discursos complicados o repetitivos. Para que tu hijo sea un líder y aproveche al máximo sus cualidades, necesita de tu apoyo. La base la pones tú con tu propio liderazgo, y con la educación que puedas brindarle sobre este aspecto.

Haz que tu hijo se convierta en un gran líder

El liderazgo es una cualidad distintiva que acerca a las personas a sus metas y proyectos. Reforzarlo desde la infancia es lo ideal, porque de esta manera se estaría ayudando al niño a crear su propio auto-concepto y a “cultivar” la autoestima necesaria para sentirse confiado, seguro de sí, de sus actos, y de lo que puede ofrecer a sí mismo y a los demás.

El liderazgo favorece además las relaciones sociales, la empatía, el trabajo en grupo y valores tan esenciales para la vida como son la solidaridad, el respeto, la colaboración y la amistad. Como si fuera poco, permite desarrollar destrezas y habilidades para alcanzar la inteligencia emocional y el análisis crítico para la toma de decisiones.

Comenzar suele ser lo más complicado. Sin embargo, hay maneras efectivas de guiar a los pequeños en sus primeros pasos hacia el liderazgo. Presta atención:

  • Un líder conoce de emociones: En el liderazgo tienes que administrar los talentos y capacidades de cada miembro del equipo. No obstante, sólo es posible si se les conoce a profundidad. Ayúdalo a reconocer y a dominar cada una de sus emociones, para que así pueda reconocer las de los demás. En diferentes circunstancias acércate a él para que te cuente cómo se siente. Deja que exprese sus emociones positivas y negativas por igual. No le censures. Enséñale a trabajar sobre sus debilidades, y dile que todos las poseen, pero también haz que identifique sus fortalezas y que las refuerce con preparación y estudio.
  • Un excelente líder es empático. Para que tu hijo desarrolle su empatía aplica los siguientes tips: No lo juzgues, háblale en primera persona y hazle peticiones. Usando esta estrategia le enseñarás a ponerse en los “zapatos” del otro. El resultado sería algo como: “cuando me gritaste me sentí mal porque me heriste. Te pido que me respetes y la próxima vez, en lugar de gritar hablemos de qué te incomoda”.

No se puede ser un líder si no hay metas propuestas

Todo buen líder sabe qué quiere lograr y para qué trabaja. Es decir, sus esfuerzos tienen una dirección: un objetivo. Fomenta en tu pequeño esta disciplina.

Háblale sobre las metas. Ponle ejemplos como “tú meta puede ser ganar el próximo partido, sacar buenas notas en el colegio o unirte a tal club”. De esta manera, tu hijo te dirá qué quiere lograr y tú le ayudarás a recordar esa meta hasta que la alcance.

Recuerda que tu rol será orientativo, como las ruedas auxiliares de una bicicleta. Permítele escoger qué objetivo le interesa, evita los comentarios que pudiesen desanimarlo, y no menosprecies sus propósitos. Pueden ponerse como objetivo una meta compartida, donde salgan a relucir principios como la honestidad, el trabajo y la perseverancia, etc.

Dale la libertad de equivocarse. Los líderes encaran circunstancias complejas, y tu hijo necesitará atreverse, intentarlo, equivocarse y saber levantarse. Tendrá que superar los fracasos y salir de ellos, así que acompáñalo durante todo el proceso y ofrécele tu apoyo para encontrar alternativas o soluciones.

Establecer un plan es importante

Si tienen un plan por escrito, le darán mayor realismo. Pueden escribirlo juntos con una meta principal que se divida en pequeños objetivos, señales de avance e incluso cronogramas. Por ejemplo, si quiere ser el goleador de su equipo, ese sería el objetivo final. Los pequeños objetivos serían los partidos jugados, los indicadores y los tantos que anota; el cronograma sería el calendario de los partidos.

Asígnale responsabilidades. Trabajen en función a plazos, dale recompensas conforme a su esfuerzo y los avances logrados, pero evita consentirlo en exceso. Negarle ciertas cosas le permitirá manejar la frustración, cualidad indispensable para asumir un buen liderazgo.

Enriquece su mundo. Motívalo a moverse entre distintos ambientes y personalidades. Acércalo a otras culturas, perspectivas, circunstancias sociales e intereses, así será una persona integral con una visión amplia.

Hagan un balance sobre las metas. Siéntate con tu pequeño y conversen sobre cómo está progresando en sus objetivos. ¿Está entrenando para el próximo partido? ¿Está trabajando en equipo? Todo eso debe estar muy claro.

Preparar a tu hijo para ser un líder también implica trabajar sobre ti. Quizás tengas que enfrentar tus miedos, y eso representaría un excelente ejemplo para él. No teman. Juntos pueden lograrlo. Si hay un compromiso de por medio, nada podrá frenarlos.

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