Cosas que nadie cuenta sobre convertirte en madre

Cuando llega la noticia del embarazo, muchas personas comienzan a dibujarnos el panorama de la maternidad. Pero hay detalles que nadie dice y que se descubrirán en el proceso.

Cosas sobre la maternidad que deberías saber

La perfección no existe, ni siquiera en la maternidad. Eso está claro. Por más que intentemos protegerlo y cuidarlo, no habrá nada ni nadie que nos exima de los errores. Antes de dar a luz habremos oído muchas cosas: “no lo cargues mucho porque se mal acostumbra”, “no le des el biberón cada vez que llore”, “no lo bañes con jabón”… Y así una larga lista de comentarios y sugerencias. 

Sin embargo, sólo cuando tengamos al bebé en nuestros brazos, sabremos lo que debemos hacer y qué tan acertadas serán nuestras decisiones.  Es cierto, llegamos a la sala de parto con un conocimiento previo de las tareas y acciones: Con qué alimentarlo en sus primeros meses, cómo sacarle los gases y qué hacer cuando llora…. Pero hay cosas sobre convertirse en madre que nadie asoma.

Lo que nadie dice sobre la maternidad

Cuando llega la criatura, la vida de la mujer da un vuelco tan sorprendente, que ni en sus sueños lo hubiese podido imaginar. Por más consejos que le hayan dado o por más libros que se haya leído, hay detalles que no descubrirá hasta que los enfrente en carne propia. Los trasnochos, los cambios de rutina, los sobresaltos, las reacciones propias y las de su pareja… Pero hay mucho más.

Aunque para algunas resulta más tedioso que para otras, es propicio saber que los primeros días en casa con el bebé suelen venir acompañados de molestias, cólicos y angustias. Aunque lluevan las sugerencias de las más experimentadas, al final es el instinto el que guía la ruta.

La maternidad se aprende en el camino. Dar pecho por primera vez resulta una experiencia muy dolorosa para muchas. Si no consigues la posición ideal entre el bebé y tú, pide ayuda.

Tener un hijo significa descartar la idea de dormir toda la noche. Cuando te digan “aprovecha para dormir todo lo que puedas ahora”, hazlo. Sonará exagerado, pero no lo es. Añorarás un poco de tiempo para descansar, incluso habrán días en los que sentirás muy agotada. Pero al contemplar a tu pequeñito se te olvidará todo, y sacarás fuerzas para seguir.

Destrezas al descubierto

Hasta que nazca tu hijo no sabrás todo lo que eres capaz de hacer tu sola, y con una sola mano. Esto porque el niño querrá estar siempre pegado a ti para sentirse más seguro.

Y si antes te parecía desagradable e insoportable el olor del vómito, los eructos y las cacas, te sorprenderás de la capacidad de aguante que lograrás desarrollar. Igualmente, te acostumbrarás a ver manchas en tu camisa. En este punto el mejor tips es mantener toallas húmedas a la mano. Serán tus mejores aliadas.

Ten en cuenta que, aunque lo desees, no contarás por siempre con la ayuda de tu mamá, tu hermana, tu suegra o la vecina. Así que te toca defenderte por ti misma, de la mejor manera que puedas. Lo bueno, es que sin darte cuenta te volverás una experta en el baño, el cambio de pañales y la preparación de papillas. Un día podrás dilucidar cuál es la posible causa de sus quejas y sollozos.

Nada de esto lo he vivido yo, pues no he tenido la dicha de ser madre. Es la bloguera Vanesa Piñeira,  en unamadrecomotu.com, quien describe lo que ocurre cuando se asume la maternidad. Su experiencia la lleva a asegurar que hay días malos, pero que serán los más felices.

También la motiva a afirmar que, poco a poco, es posible salir adelante con la responsabilidad, sin importar que los primeros días te sientas como si te ha pisado un camión o te agobies en demasía. Sucederá hasta que logres conseguir la confianza en ti. Pero sobre todo, hasta que entiendas que sólo tú sabrás lo que es mejor para tu bebé. Su recomendación: “No te agotes intentando ser la madre perfecta. Disfruta de tus hijos y no dejes de ser la mejor madre para ellos”.

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