Cosas que las madres no se atreven a contar

La maternidad es una de las labores más delicadas a las que debe enfrentarse una mujer. Es normal cometer errores que preferimos no compartir con los demás para no sentirnos malas madres, pero hay que tener confianza y seguir el instinto.

Lo que las mamás no siempre dicen

Ser madre primeriza es una experiencia cargada de emociones y de sentimientos encontrados. Estás feliz, pero tienes miedo. Sientes alegría, pero se te escapan las lágrimas a cada momento. Desde la confirmación del embarazo comienzas a pensar diferente. Tu cuerpo cambia y también tu mente.

Quieres alimentarte bien para que el bebé se desarrolle sano y fuerte. Sin embargo, te aterra perder la figura. Por ello te animas a hacer una dieta a escondidas para no engordar demasiado, pero la culpa te atormenta. En muchas oportunidades quieres lucir bien, verte bonita, pero ¡qué va!. Con siete meses de gestación piensas que nada te queda bien.

En ocasiones pides disculpas a tu niño y le dices cuánto lo quieres y lo feliz que eres de tenerlo. Pero nadie más se entera de lo enojada que te pusiste por no lucir tan bella como deseabas con esa ropa de maternidad. Claro, son las cosas que las madres no se atreven a contar. Pero no te preocupes por eso. A todas les pasa.

Situaciones que las mamás primerizas prefieren no contar

Al nacer el niño quieres demostrar seguridad y confianza en ti misma, aunque pensar en bañar ese cuerpecito tan chiquito represente una gran preocupación. Ni loca le pones champú. Si se llega a picar los ojitos sería imperdonable, y si ya te pasó lo mantienes como un secreto bien guardado. Igualmente, cómo decirle a alguien que el bebé se cayó de la cama porque jurabas que no sabía moverse y te confiaste.

También suele pasar que el peque se lastime gateando o se aporree con algún objeto en un pequeñísimo descuido tuyo. Que se te ahogue dándole el biberón o que no expulse los gases. Simplemente te morías del sueño y decidiste dejarlo así, rogando que no lo atacaran los cólicos.

Peor todavía, te ganó el estrés, la impaciencia, el cansancio y le diste una nalgadita al niño que no paraba de llorar. Que pecado, ¿cómo pude hacerlo? te preguntarás por un buen tiempo, y posiblemente llorarás al recordarlo aunque tu bebé esté feliz. Lo que sí es seguro es que nadie lo sabrá jamás.

Como puedes ver son muchas las experiencias vividas que las madres no son capaces de decir. La verdad es que no es fácil enfrentarse a la ardua tarea de criar a los hijos. Hay que dormir con un ojo abierto, tener mirada de 360 grados, bañarse, vestirse y comer en tiempo récord.

¿Qué hacer para llevar la maternidad con calma?

Es necesario internalizar que no existe un manual que te enseñe a ser madre. Hay que aprender sobre la marcha, dominar el estrés que genera la incertidumbre de no saber si lo estás haciendo bien. Vencer el temor que te puede conducir a la torpeza, y fomentar la confianza en tus decisiones.

Además, es fundamental disfrutar la experiencia de ser madre por primera vez. Apoyarse en los seres queridos, principalmente en el padre del niño, quien es corresponsable de su crianza y educación. Y finalmente, no permitir que se te escape la felicidad al sentir culpa por creerte mala madre.

Recuerda que las cosas que no te atreves a contar las viven todas las mamás. Son parte del proceso de aprendizaje, pero tú y tu niño saben y sienten el gran amor que los une. Esa es la garantía del éxito.

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