Consejos para prevenir el ahogamiento infantil

Entramos en la época del año en la que los niños quieren disfrutar de los baños, sea en la piscina, en la playa o en cualquier otro entorno acuático. Empieza el periodo de mayor riesgo de ahogamiento infantil, por ello, hoy os recordamos una serie de consejos que ayudarán a reducir ese riesgo, siendo el principal eje la vigilancia de los padres y adultos en general.

Prevención de ahogamiento infantil

Como cada año por estas fechas, y coincidiendo con el aumento de las temperaturas y las ganas de disfrutar de un baño en la piscina o en la playa, os queremos recordar que es necesario seguir una serie de consejos para prevenir el ahogamiento infantil. Se puede pensar que es un tema repetitivo y que los consejos son siempre los mismos, pero es algo que no se debe dejar de repetir, hasta conseguir que ningún niño sufra un fatal accidente con el agua, hay que tener en cuenta que el ahogamiento en España representa el 13% de la mortalidad infantil causada por lesiones, lo que muestra que es necesario intensificar las campañas de prevención.

La principal regla para prevenir el ahogamiento y otros accidentes infantiles es la supervisión de los menores por parte de los adultos, ser vigilantes y no bajar la guardia en ningún momento es fundamental para evitar que un niño pueda sufrir un accidente encontrándose cerca de un medio acuático. Merece la pena recordar que hoy en día, la principal causa de ahogo infantil en una piscina es el descuido de los padres, todos los años podemos conocer noticias sobre niños que se han ahogado debido al exceso de confianza, el descuido de los padres, o simplemente porque no estaban vigilados.

Seguidamente os proporcionamos una serie de recomendaciones que ayudarán a reducir de forma significativa, el riesgo de que los niños puedan sufrir un ahogamiento:

Es importante que los niños aprendan a nadar a partir de los 4 años, aunque a ser posible convendría que se iniciaran antes en la natación, la razón es que los estudios muestran que las clases de natación en niños de 1 a 4 años de edad reducen considerablemente el riesgo de ahogamiento. Claro, que esto no es siempre posible, ya que para que los niños tan pequeños se inicien en el aprendizaje a nadar, se deben tener en cuenta factores como la limitaciones físicas, la madurez emocional, las veces que son expuestos al agua, etc. Muchos niños a los cuatro años de edad no saben nadar y suelen disfrutar del baño en piscinas o en la orilla de la playa, lugares que también encierran riesgo, ya que bastan 30 centímetros de agua para que un niño se ahogue, no es la primera vez que un niño de 2 años de edad se ahoga en una de estas pequeñas piscinas hinchables.

Que un niño sea capaz de nadar correctamente en una piscina no significa que pueda estar seguro en cualquier entorno acuático, un pantano, un río, el mar… son medios donde el agua se comporta de distinto modo y existen peligros añadidos. Por tanto, incluso si los niños saben nadar, la vigilancia y supervisión de los adultos es fundamental. Cuando los niños son pequeños y a pesar de que sepan nadar, los adultos deben situarse a una distancia de un brazo, de este modo estarán a su alcance y se podrán coger sin problemas en el caso de algún contratiempo. Cuando los niños son más mayores no será necesaria tanta proximidad, pero sí el hecho de vigilarlos de forma continua, evitando cualquier elemento de distracción, como por ejemplo leer una revista, atender el teléfono móvil, hablar con otra persona, la razón es que bastan unos segundos para que se produzca un accidente.

Por supuesto, el adulto que vigila al niño debe saber nadar, de lo contrario la vigilancia que realiza servirá de poco. Merecería la pena que los padres se apuntaran a cursillos para aprender cómo proceder en el caso de un ahogamiento, saber cómo realizar las maniobras de reanimación puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Hay que añadir que a pesar de que un niño pueda ser rescatado y al cabo de un rato mostrar signos de encontrarse bien, es necesario acudir al centro de urgencias cercano ya que todavía existe el riesgo de sufrir un ahogamiento secundario o ahogamiento seco debido a la acumulación de agua en sus pulmones, algo de lo que hablábamos aquí.

Una regla muy importante que se debe seguir es no dejar a un niño a cargo de un menor durante el baño, la razón es bastante obvia, un menor no identificará del mismo modo los riesgos, no tendrá el mismo nivel de vigilia y no tendrá la capacidad de un adulto para reaccionar y saber qué pasos seguir. Lo de dejar a los niños a cargo de sus hermanos durante una jornada en la piscina o la playa es algo que hemos visto en más de una ocasión, y es una conducta que los padres deberían abandonar.

Estos son sólo algunos consejos, son muchos más los que hay que tener en cuenta y de los que hablaremos en los próximos días, pero como podréis comprobar, todos los proporcionados giran en torno a la importancia de que los padres sean vigilantes, regla de oro para reducir el riesgo de ahogamiento.

Foto | Rodrigo Amorim

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