¿Cómo debe ser la relación con un padrastro para ser saludable?

La clave de una sana relación padrastros-hijastros está en hacer las cosas de forma gradual, establecer roles y reglas básicas, sin irrespetar las rutinas previamente concebidas.

Como debe ser la relacion con un padrastro para ser saludable

No existe una fórmula única que diga cómo asumir los roles de padrastro, madrastra o hijastro. Por el contrario, son muchas las variables que intervienen en el asunto. Sin embargo, como en todo reto, lo importante es asumirlo con mucha paciencia, hacer los cambios de forma gradual y establecer reglas, sin irrespetar las rutinas previamente establecidas.

Serán en adelante una familia, y se trate de una pareja de divorciados o de personas que deciden compartir su vida con alguien que tenga uno o más niños, siempre habrá la posibilidad de reconstruir un hogar con nuevos padres o nuevos hijos.

En ocasiones las heridas de la separación de los papás tardan en cicatrizar, y se convierten en la llaga que un ser ajeno a casa puede lastimar, o al menos así lo ven quienes pasan por la crisis y confían en que mamá y papá podrán reconciliarse.

En otros casos, los pequeños aceptan con facilidad la entrada del nuevo o los nuevos miembros, quizás por encontrar en ellos al padre, la madre o los hermanos que antes no pudo disfrutar. Cualquiera que sea la situación, hay condiciones básicas que deben cumplirse y respetarse en aras de lograr una relación saludable con los nuevos hijos y la nueva pareja.

La relación debe ir poco a poco

La responsabilidad del padrastro o nuevo padre siempre será colaborar con la educación, guía y formación de los hijos de su pareja, tarea que debe estar acompañada de afecto, pero sobre todo, de mucha paciencia y cero imposiciones. El objetivo no es que ocupe el puesto de papá o mamá, aunque si lo gana en su momento se notará.

Lo primero a considerar es que el niño o los niños merecen estabilidad y no deben ser sometidos a la escogencia o no de un padre, ellos se tomarán su tiempo para adaptarse a la presencia del nuevo miembro en su familia. No deben ser forzados o manipulados para ello.

Es conveniente presentar a la nueva pareja a los niños sólo cuando la relación ya esté consolidada, para evitar confusiones y encariñamientos con personas pasajeras. También dejarle claro al niño que seguirá siendo lo primero en la vida de sus padres biológicos, que a ellos debe acudir en caso de alguna preocupación o necesidad, pero que además ahora contará con otro adulto que le hará compañía y sabrá comprenderle.

Una buena manera de conocerse y acercarse es a través de actividades recreativas como las visitas al parque o al zoológico, y el desarrollo de juegos divertidos en los que tendrán la oportunidad de lucir sus destrezas y conductas.

Es gradual. La relación tanto de parejas que han sufrido un fracaso, como la de padrastros e hijastros, debe ir despacio y a pasos firmes.

Reglas razonables

Una cosa es no imponer el amor, y otra muy diferente es no infundir respeto. El padrastro deberá respetar desde todo punto de vista los derechos del niño, también el tiempo junto a su madre o padre biológico, y aquellas rutinas previamente establecidas que en nada interfieren con la nueva familia. Por su parte, lo menos que se espera del niño o adolescentes es el respeto hacia la nueva pareja de su progenitor o progenitora, esto es indispensable.

Y aun cuando hay factores que inciden en el desarrollo de los roles de padrastro e hijastro, como la edad del niño, el conocimiento previo que se tiene de él, la relación de la pareja con su ex, y el tiempo que pasan con el padrastro o madrastra, son factores que deben ser sorteados y resueltos en la medida de las oportunidades.  A decir de los especialistas, a un niño le será más fácil adaptarse a su padrastro o madrastra siempre y cuando sus progenitores no hablen mal de ellos entre sí, por eso se recomienda a los divorciados evitar comentarios insanos sobre su ex cónyuge delante de los hijos.

Igualmente, debe darse al niño o los niños el tiempo suficiente con sus padres biológicos, independientemente del tiempo que el padrastro desee ocupar para ganar su afecto. Los intereses del menor deben primar. Además, esa libertad que se le da al niño para compartir con su verdadero padre puede transformarse en puntos a favor del padrastro a futuro.

Las reglas en el hogar son una prioridad para la salud de esta relación de nuevos padres y nuevos hijos, aplicadas por supuesto de forma coherente. Crear nuevas tradiciones en familia será igual de beneficioso, si se toma en cuenta la opinión de los hijastros.

Toda familia sea nueva o reconstruida -como son comunes hoy- enfrentan durante su conformación y desarrollo altos y bajos que más que problemas, constituyen retos a ser superados con amor, paciencia, sabiduría y en unidad.

No hay dificultad que una buena comunicación no pueda superar. Las parejas deberán siempre decidir juntos sobre la educación de los hijos y puede que tengan una idea diferente sobre cómo criar, pero dialogando encontrarán el punto medio para su mayor bienestar. De eso se trata.

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