Técnica de fertilidad centenaria que reduce en un 40% el uso de la FIV

En Australia un grupo de investigadores ha demostrado que una técnica de fertilidad centenaria, que consiste en realizar un lavado de las trompas de Falopio con aceite de semillas de amapola, puede reducir casi en un 40% el uso de la FIV, logrando que parejas infértiles conciban un bebé en un plazo de seis meses tras el procedimiento.

Lavado de Trompas de Falopio

Un curioso estudio desarrollado por expertos de la Universidad de Adelaida (Australia) ha presentado una técnica de fertilidad centenaria que ha demostrado tener una gran efectividad, logrando reducir en un 40% el uso de la FIV (Fecundación in Vitro). Esta técnica se realizó por primera vez en el año 1917 e implicaba realizar un lavado de las Trompas de Falopio con aceite de semilla de amapola yodado.

Este procedimiento conocido como histerosalpingografía (HSG), es una prueba para el tintado de las Trompas de Falopio que, bajo los Rayos X, permite examinar los órganos reproductivos de las mujeres que tienen problemas para concebir un bebé, también se utiliza para determinar la presencia de masas tumorales, fibromas uterinos, etc. Desde la década de los 50, la técnica se empezó a utilizar con dos soluciones, una a base de aceite y otra a base de agua.

Parece ser que tras someterse a este procedimiento, las tasas de embarazo en las mujeres infértiles del siglo pasado, se incrementaron notablemente. Hasta la fecha no ha quedado claro si el tipo de solución utilizada para el lavado y la exploración con rayos X influían en los cambios sufridos en la fertilidad. Esto lo explica el responsable de la investigación, el profesor Ben Mol, que fue concebido después de que su madre se hubiera sometido a este procedimiento.

Según los resultados, el lavado con aceite es más efectivo para mejorar la tasa de fertilidad, así lo demuestran los ensayos realizados en el estudio. En la investigación participaron 1.119 mujeres con problemas de fertilidad que fueron divididas en dos grupos, uno recibió un lavado a base de agua, y el otro un lavado utilizando una solución yodada con ácidos grasos obtenidos a partir de semillas de amapola. Casi el 40% de las mujeres del segundo grupo que fueron sometidas al lavado con aceite, concibieron un bebé en un plazo de seis meses y con sólo un lavado.

Claro, que con el lavado con agua también se obtuvieron buenos resultados, aunque no tan significativos, los expertos comentan que el 29% de las mujeres infértiles lograron concebir un bebé tras ser sometidas a dicha técnica. Los expertos explican que se demuestra que las técnicas medicinales de antaño todavía tienen un lugar importante en la medicina moderna, el procedimiento supone un gran descubrimiento, ya que se puede recurrir a él antes de optar por someterse a la FIV, mucho más cara que el lavado de trompas.

La pregunta que se formula es ¿por qué es efectivo este lavado? Antaño se creía que el lavado eliminaba residuos que dificultaban la fertilidad, pero esa no debe ser la respuesta, los expertos no entienden todavía cuál es el mecanismo y los beneficios resultantes, por lo que es necesario seguir investigando hasta comprenderlo.

Los resultados muestran que un 40% de las mujeres que tendrían que recurrir a la Fecundación in Vitro, podrían quedarse embarazadas sometiéndose a esta técnica que es hasta un 75% más económica y más simple. Si se ratifican los resultados, sería cuestión de que se introdujera en los sistemas de salud como un recurso para facilitar la concepción de un bebé en las parejas con problemas de fertilidad, lo que reduciría la afluencia de parejas a las clínicas de fertilidad.

Podéis conocer todos los detalles de esta curiosa investigación a través de este artículo publicado en la página web de la Universidad de Adelaida.

Foto | Alagich Katya

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