Gritarle a tus hijos no los ayuda, puedes enseñarlos sin gritar

El daño es realmente grande cuando los padres adaptan la opción de gritarle a sus hijos

Gritarle a tus hijos es un gran error

Aunque muchas veces los padres pierden el control y terminen por gritar a sus hijos de forma habitual, estas son huellas irreversibles en la vida de los pequeños, dañando su autoestima y provocándole algunos problemas psicológicos si estos son muy frecuentes.

Siempre los padres quieren lo mejor para sus hijos, también esto es a nivel emocional, tratamos de ayudarle a crear una personalidad firme, con buenos valores morales y un sin número de afectos y cariños. Pero para lograr que la personalidad de nuestros sea dulce y adaptable al entorno, debemos tener autocontrol para que los momentos de estrés sean transformados en momentos de unión.

La ciencia afirma que los gritos crean malas conductas

Por más que nos cueste trabajo creerlo, los gritos forman parte de la violencia, así como los chantajes y las amenazas. Aunque en algún momento de nuestras vidas nuestros padres nos hayan gritado y pensemos que no ocurre nada malo, la ciencia afirma que los gritos si generan conductas negativas en los pequeños, si estos son muy frecuentes las probabilidades son más altas.

Existen momentos, incluso, a diario en la que las situaciones en las que nos ponen nuestros niños nos hagan querer explotar y decir mil palabras para que logren estar tranquilos. Pero este nivel de descontrol puede provocar que nuestros pequeños nos vean como un terrible monstruo, haciendo que a la larga esto se convierta en sentimientos de temor y resentimiento hacia nosotros.

Una vez que gritamos a nuestros hijos no hay vuelta atrás, no se recompensa con un abrazo o una disculpa, luego de haber drenado nuestro malestar una demostración de cariño no basta para que los niños olviden lo causado. Tener hijos no es tarea fácil, pero es una gran experiencia, por lo que controlar nuestros malos momentos puede hacer de esta experiencia, mucho más agradable.

Los problemas de conductas que nuestros hijos pueden desarrollar van desde problemas con sus compañeros de la escuela, hasta pequeños robos, así como también peleas recurrentes con sus compañeros, y ocasionales sentimientos de tristeza y en algunos casos depresión. Los gritos aunque no producen cicatrices físicas si dejan marcas psicológicas.

Existen etapas en los que los niños son más difíciles de sobrellevar

Muchas personas suelen decir que mientras los niños crecen, los problemas crecen con ellos, por lo que van dejando hábitos infantiles y llevándolos a expresar su verdadera personalidad. Los niños mayores de diez años, pasan en ese momento por una transición un poco compleja por lo que se pueden volver más difíciles de comprender, haciéndonos enojar con mayor facilidad.

Pero evitar los gritos nos llevan a comunicar mejor nuestras peticiones, logrando mayor interés y comprensión por nuestras palabras, crear un vínculo comunicativo positivo, nos producirá beneficios a largo plazo, así como una mejor relación con nuestros hijos, no es lo mismo gritar “cállate” a expresar con emotividad “hijo, por favor harías silencio”, la tranquilidad de nuestras palabras transmiten comprensión.

No solo los gritos son capaces de generar conductas negativas, sino también pequeños insultos, que los pueden llevar a enfrascar esa situación. Nuestros hijos, creen en nosotros, así como en nuestras palabras, por lo que expresarles constantemente palabras ofensivas, pueden generar conductas negativas de las que no es posible librarlos fácilmente.

La comunicación para lograr mayor felicidad

Aunque en ocasiones te abrumes por la cantidad de cosas y desastres que provoque tu pequeño, recuerda que la felicidad es parte de todos, y la manera de divertirse varía en cada uno de ellos, por lo que hablar y expresarles con serenidad cuando sientes que actuando negativamente puede provocar resultados positivos y duraderos.

Las palabras son la herramienta que nos puede ayudar a mejorar la relación con nuestros hijos, aunque existen momentos de tensión en los que quisieras salir corriendo, las palabras pueden mejorar progresivamente su conducta, al utilizar las palabras en un tono neutro existe mayor retención, por lo tanto el entendimiento se hará presente.

Reconocer el enojo nos permite conocernos, pero controlarlo puede ser de nosotros unos mejores padres, y dejaremos huellas positivas en la vida de nuestros pequeños, aunque el estrés y un  mal día en el trabajo pueda hacernos perder la cabeza en algún momento, ten presente que los niños no actúan con malas intenciones.

Muchas veces, o la mayoría del tiempo los niños utilizan sus destrezas cada vez que pueden para llamar la atención, si este es tu caso, estúdiate internamente y llega a despejar las dudas de que tanto tiempo le estas ofreciendo a tus hijos, ellos necesitan de nuestras atención, mimos, y juegos.

Es importante saber que los gritos no son necesarios para criar a nuestros hijos, aunque a veces solemos usarlos, no es la manera de transmitir nuestras peticiones, por lo tanto buscar maneras agradables para que nuestros pequeños atiendan a nuestros llamados de atención, es bastante inteligente.

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