Enseñarles a tus hijos a poner límites les puede salvar la vida

Los límites con otras personas son importante, es por eso que debes enseñarle esto a tus hijos

Así debes decirle a tus hijos que coloquen limites

En lo que se refiere a la crianza de los niños, no hay nada escrito. Consejos puedes hallar en todos lados, tanto en tu círculo familiar, amistades, expertos y contenidos como estos en los que te damos los principios básicos. Tu tarea consiste en conocer a tu hijo o hija y saber de qué forma poner límites. 

No serás una mala madre o un mal padre por poner límites, de hecho es muy necesario, ya que en sí de lo que se trata es de darle las herramientas necesarias a tu hijo o hija de ser independiente, seguro, fuerte y con autoestima. Mientras más pronto comiences en esta labor, podrás obtener mejores resultados y, ¡No temas!, esto le ayudará a crear relaciones sanas a lo largo de su vida.

La necesidad de poner limites

Establecer límites desde pequeños, es en primera instancia, necesario. Resulta que cuando lo haces estás forjando la identidad de tu hijo o hija, de esta forma aprende a tomar consciencia de sí mismo, cómo es la forma adecuada de relacionarse con otros y con su entorno.

Igualmente, el niño o niña aprende a gestionar sus emociones, gustos y necesidades, a la vez que aprende a respetar sus propios procesos y exigir que otros, también los respeten. El poner límites también les permite a tus hijos reconocer lo que es y no correcto, les ayuda a crear su propia individualidad y controlar sus impulsos.

Cuando un niño o niña ha crecido bajo límites llega a ser capaz de ser muy consciente de sí mismo, expresa lo que piensa y siente sin ningún tipo de temor, sabe cuáles son sus principios y creencias, cuándo dar un “no” como respuesta, cuándo pedir que se respeten sus decisiones o deseos, pero sobretodo, toma consciencia que los demás son diferentes y respeta otros puntos de vista diferentes a los suyos, defendiendo la visión del mundo que ha desarrollado.

Todas estas cualidades, le permiten saber cuándo actúa mal y qué consecuencias puede o deberá enfrentar. Lo más importante es que seas equilibrado, enséñale a qué tipo de peticiones puede ceder y cuáles pueden considerarse inaceptables, la idea es que no caiga en ningún tipo de chantaje, no haga sentir mal a otros y tampoco se meta en problemas por contrariar en todo momento a los demás.

Esmérate en explicarles a tus hijos lo bueno y lo malo, incentívalo a conocerse bien y desarrollar criterio propio aunque más grande pueda ser distinto al tuyo, lo más importante es que sea capaz de tener control de sus emociones, necesidades, pensamientos y tenga su personalidad propia, acompañada por supuesto, de una buena autoestima. Cría a tus hijos de forma tal, que sepan lidiar con la autoridad sin perder su esencia.

La forma adecuada de poner limites

La infancia es un momento clave en la formación de la personalidad, por ello como adultos debemos ser cuidadosos al poner límites. Los niños necesitan atención, apoyo y que se les motive a ser autosuficientes, pero este proceso requiere de paciencia ya que se les debe enseñar y depende de los padres y madres, darle las herramientas necesarias para regular sus emociones, satisfacer sus necesidades y sobrevivir.

Según la edad del pequeño, son más o menos vulnerables, por lo que debes ser lo más equilibrado posible, debes saber cuándo decirle que no y en qué momentos puedes ser más permisivo. Se ha comprobado que en ese “criar un niño bueno y obediente” muchas veces se les transmite el mensaje de ser dóciles, lo que los lleva a ser adultos inseguros, incapaces de lidiar con los desacuerdos o el rechazo, e incluso, con dificultad para expresar sus emociones u oponerse a otros.

Este comportamiento está asociado a aquellos niños que cuando expresan su molestia reciben caras de insatisfacción, reproches o rechazo por parte de los adultos, lo que los obliga a reprimir lo que piensan para evitar una actitud de desagrado y ser complacientes con otros, pero no con ellos mismos. El responsabilizarse de sus actos, si bien es bueno, les hace crecer en medio de la frustración de no decepcionar a otros y de reprimir sus opiniones y necesidades, para no enfadar a los demás.

Como ves, poner límites no es tan sencillo, no se trata de regañar o castigar continuamente a tus hijos, si no de ayudarles a formar su personalidad y criterios propios, defenderlos y respetar a otros.

Lo que debes tener en cuenta              

Poner límites no debe ser sinónimo de ser autoritario, se trata de ayudar a tu hijo a desarrollar su autoestima, que sea capaz de saber que le gusta y que no, que le indiques lo que la sociedad coincide como correcto para que comprenda su entorno y sepa qué hacer o cómo actuar ante diversas situaciones. Enséñale que valerse por sí mismo, expresar lo que siente y piensa, y cuidar su espacio personal, no le hace mala persona, por el contrario, le permitirá relacionarse mejor con otras personas.

Pídele opiniones y escúchalas, no le hagas ver que si no hace lo que le dices dejarás de quererle, hazle ver que está bien pensar diferente, déjale valerse por sí mismo y ser creativo, enséñale que debe defender lo que piensa aunque no guste a otros y sobretodo, que siempre estará bien decir “no” cuando sea necesario y no permitir humillaciones.

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