Bebés reborn. Lo que se esconde detrás de los muñecos hiperrealistas

Muñecos hiperrealistas son tratados como bebés de verdad. Se han convertido en el juguete favorito de niños y adultos. Y hasta se han utilizado como recurso terapéutico

La verdad de los bebés hiperrealistas

Foto: www.rebornsmarisachiquibebes.com en Pinterest

Los bebés reborn están de moda en Europa y gran parte del mundo. Los muñecos hiperrealistas se convierten en el juguete preferido de niños y adultos. Se trata de auténticas obras de arte cuya elaboración lleva semanas o meses. Su coste supera los 500 euros y puede alcanzar los 4000, dependiendo de sus características y “funciones”.

Las piezas de estos singulares muñecos están elaboradas de silicona y vinilo. Adheridas a un cuerpo de tela, igualan a un bebé real. Algunos fabricantes trabajan el cuerpo completo en silicona, simulando el aspecto, peso y tamaño de un recién nacido. De modo que en las ferias o estanterías de las tiendas pueden hallarse reborn de 2, 3 y 4 kilos. Y hasta de 50 centímetros de largo.

Los creadores de bebés reborn -en su mayoría mujeres- insisten en que más que un juguete, los muñecos son piezas de colección. No en vano son adquiridos por coleccionistas de muñecas y elementos de arte. Sin embargo, las niñas también enloquecen por tener un bebé reborn en sus manos. La recomendación general es obsequiarlo a chicas mayores de 9 años, que puedan apreciarlo y cuidarlo.

Bebés reborn como recurso terapéutico

Los bebés reborn tienen su origen en Alemania. Durante la Segunda Guerra Mundial las madres utilizaban las piezas encontradas entre los escombros para ensamblar nuevas muñecas para sus hijas. Una vez mejoró el panorama del territorio asediado por la guerra, aquellas piezas se conservaron como parte de la historia.

Con el tiempo se volvió a la fabricación artesanal del muñeco, ahora con los medios necesarios para hacerlos prolijos e hiperrealistas. Son tan parecidos a un bebé recién nacido, que generan un ternura inexplicable. Esa cualidad ha sido aprovechada con fines terapéuticos, para tratar a mujeres que han sufrido abortos o la pérdida de hijos. Igual a aquellas que nunca han podido concebir.

El bebé reborn puede ayudar a suplir algunas carencias emocionales, tratar enfermedades y trastornos psicológicos. Atender a este muñeco como si se tratara de un hijo contribuye a superar (aceptar) pérdidas, así como a elevar el autoestima y el equilibrio mental. En estos casos su uso debe ser específico, temporal y guiado por el especialista, a fin de que la persona afectada reconozca los sentimientos y viva el proceso de duelo.

Los terapeutas advierten que el muñeco no es un bebé real y debe evitarse el establecimiento de un vínculo afectivo. La persona que sufre la carencia emocional podría hacer perpetuo su dolor al bloquear el duelo. Psiquiatras, psicólogos y orientadores insisten más bien en el afianzamiento de relaciones con personas reales, pero en algunos lugares el uso de estas piezas es una alternativa viable.

Exigencias del mercado

La tenencia de un bebé reborn puede ser comparada con la de un niño de carne y hueso, solo que éste no enferma o muere. Su auge en el mercado es cada vez mayor. Mujeres de todas las edades lo prefieren, lo bañan, visten y pasean. También hacen exigencias particulares a los artesanos o fabricantes en cuanto al color, tamaño, tipo de cabello y características faciales.

Las madres los compran porque les inspiran ternura y sirven de compañía. Las niñas se sienten como verdaderas madres al tenerlos en sus brazos. Los coleccionistas de arte y muñecas le consideran piezas únicas. Inclusive, los cinéfilos comienzan a amarle desde que fueron fabricados los primeros reborn Avatar. Como se dijo antes, hay registros de muñecos utilizados con fines terapéuticos. Además, se fabrican como conejillos de indias en el campo médico- quirúrgico.

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