Ideas para conciliar la vida laboral y familiar

Cuando se es empleado, padre e hijo, son tantas las exigencias, que nos cuesta mantener el equilibrio. Pon atención a estos tips y saldrás airoso de todas las responsabilidades.

Vida familiar y laboral

El estrés se ha vuelto tan rutinario, que quizás te parezca “normal”. Sin embargo, cuando repartes tus horas entre el trabajo y el hogar, necesitas divorciarte de tales presiones, o las trasmitirás a tu pareja e hijos. Conciliar la vida laboral y familiar no es sencillo, pero puede lograrse. Para ello debes empezar por asumir sólo las responsabilidades que puedas cumplir, sin exigirte demasiado.

Aunque te cueste al principio, debes poner un alto a los favores. Por ocuparte de las peticiones de los demás, podrías estar descuidando tus deberes, y no hablamos sólo de limpiar o fregar, sino de compartir con tus seres amados. Tampoco alimentes la flojera de tus niños. Así como tú, ellos deben ejecutar sus propias tareas, para no sobrecargarte. Lejos de ser un acto egoísta, es una forma de ayudar a que cada quien a planificarse de la mejor manera.

Ten en cuenta que el estrés puede perjudicar tu calidad de vida. Dormirás menos, desarrollarás el malhumor y bajarás tu rendimiento. De allí que debes aprender a controlarlo, pero principalmente, a evitarlo. 

¿Cómo conciliar la vida laboral y familiar?

Sé humilde y confía en quienes te rodean, lo suficiente para delegar funciones. Pide ayuda a tu pareja para que se repartan los cuidados del hogar. Mientras uno ayuda a los niños con sus asignaciones, otro puede reponer la despensa o preparar la comida.

Tus hijos pueden recoger sus juguetes, lavar los platos, cambiar las papeleras o poner la mesa. Hay pequeñas responsabilidades acordes a cada edad. Explícales que su colaboración se traducirá en más tiempo para compartir.

Prepara salidas a solas con tu pareja para mantener su relación. Pueden ser cenas, un maratón de pelis o una escapada de fin de semana. Con los chicos podrán ir a parques de atracciones, viajes, juegos y mucho más. No olvides a tus amigas. Un día con ellas será relajante.

Si tienes la oportunidad, prefiere trabajos con horarios flexibles, o que te permitan intercambiar turnos. Eso te dará libertad para incluir en tu agenda otras actividades distintas a las reuniones, llamadas, transcripciones y demás. Es importante que saques unos minutos al día para ti.

La organización es clave

Busca un mercadillo que tenga presencia en la web y adquiere tus productos por Internet. Esto te permitirá ahorrar tiempo y minimizar el estrés. La compra llegará a casa mientras lees con los niños, haces ejercicio o tiendes la ropa. Usa la tecnología para pagar facturas, hallar presupuestos, hacer citas y otras diligencias.

Arma el menú semanal. Dedica un rato los domingos a organizar las comidas de los siguientes cinco días. Pon especial atención a los almuerzos y cenas, ya que son los más complicados. Ve esto como una oportunidad para avanzar en tus tareas, y la ocasión perfecta para promover la participación de la familia. Igualmente, servirá para que tus peques coman mejor, pues no quedará espacio para las improvisaciones.

Haz un listado con las prioridades. Utiliza el teléfono para poner alarmas con las cosas más importantes: la consulta con el médico, el recital de la niña, el encuentro con tu madre, el fármaco que necesitas y todo aquello que te cueste recordar.

Rutinas y más acciones que ayudan

Establecer rutinas en casa, especialmente con los chicos, es vital para optimizar el tiempo. Ellos sabrán a qué hora levantarse, cuándo bañarse o en qué momento tomar la merienda. Eso te dará un poco más de tranquilidad, pero ten presente que debes poner el ejemplo. Fija horarios para cada comida, para hacer las tareas, para jugar o para asistir a las extraacadémicas. La hora del sueño también debe estar presente. Antes de las 9:00 pm beneficia su crecimiento y resulta más reparador.

Desconectarte de las preocupaciones y el ajetreo es algo que debes permitirte a diario. Cuando entre a casa olvídate del celular. Deja el trabajo en su lugar. ¿Llamadas, mensajes o correos? Atiéndelos antes de cruzar la puerta. Luego entrégate de lleno a la convivencia familiar.

Y lo más importante, respira profundo en momentos de crisis. Mantén tus emociones en orden, no te castigues porque algo se salga de tus manos. Tienes todo el derecho a equivocarte.

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