Tomar té o café en el embarazo puede aumentar el riesgo de tener un bebé con bajo peso

Según los resultados de una investigación realizada en Irlanda, el consumo de té o café en el embarazo puede aumentar el riesgo de tener un bebé con bajo peso, incluso si se trata de un consumo reducido. Por tanto, se recomienda limitar todo lo posible la ingesta de cafeína, hasta evitarla, a fin de reducir los riesgos para el desarrollo del bebé.

Cafeína en el embarazo

Una investigación realizada por expertos de la Universidad de Dublín (Irlanda) concluye que tomar té o café en el embarazo puede aumentar el riesgo de tener un bebé con bajo peso, apuntando que la razón es la cafeína que contienen estas bebidas. Los investigadores comentan que incluso si se consume menos de 200 miligramos de cafeína (unas dos tazas de café o tres de té), cantidad que se considera segura, se tiene un mayor riesgo de tener un bebé con bajo peso o un bebé prematuro.

Según la investigación, la cafeína restringe el flujo de sangre a la placenta, algo que afecta al crecimiento de los futuros bebés, de ahí que recomienden que en el embarazo se limite de forma significativa el consumo de bebidas que contengan cafeína, muy por debajo del límite considerado seguro. Aunque en esta investigación no se ha podido demostrar la causalidad, anteriores investigaciones han relacionado la exposición a la cafeína durante la gestación con efectos negativos para los bebés.

En este trabajo se analizaron los datos de 941 parejas formadas por madres e hijos que nacieron en Irlanda, donde el consumo de té es mayor que el de café. Casi el 50% de las madres del estudio consumían té y alrededor de un 40% consumían café. Según los datos, por cada 100 miligramos adicionales de cafeína consumida diariamente durante el primer trimestre del embarazo, el bebé nacido tenía 72 gramos menos de peso, una menor edad gestacional, menor tamaño y una circunferencia de la cabeza más reducida.

Se determinó que las mujeres que consumían una gran cantidad de cafeína, tenían bebés que pesaban 170 gramos menos que las que consumían poca cafeína, hay que apuntar que el hecho de que la cafeína provenga del café o del té, no varía los resultados de la investigación. Además de que la cafeína puede restringir el flujo de sangre hacia la placenta, esta sustancia también puede atravesarla fácilmente, lo que provoca su acumulación en los tejidos del futuro bebé.

335 mililitros de café contienen aproximadamente unos 200 miligramos de cafeína, el té, por norma general contiene menos cafeína y su cantidad puede variar dependiendo del tipo de té y su elaboración. Por ejemplo, una taza de té negro de 335 mililitros contiene aproximadamente unos 83 miligramos de cafeína. Claro que, en este caso, la población no parece reconocer el contenido de cafeína del té, se ve como una bebida más favorable en el embarazo, por ello se recomienda minimizar el consumo de cafeína y tener en cuenta que el té es fuente de esta sustancia.

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, afirma que consumir menos de 200 miligramos de cafeína al día durante el embarazo no parece un factor importante que contribuya al aborto espontáneo o al parto prematuro, por otro lado, la Organización Mundial de la Salud, recomienda que las mujeres embarazadas consuman menos de 300 miligramos de cafeína al día, quizá esta recomendación deba cambiarse.

Otros expertos comentan que las recomendaciones del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos y las de la OMS se deben considerar puntos de referencia aproximados, ya que, hasta la fecha, los hallazgos epidemiológicos basados en el consumo de cafeína no son muy precisos, apuntando que es poco probable que 300 miligramos supongan un riesgo y que 299 miligramos es una cantidad segura, algo que no coincide con estudio del que hablamos. Aunque es cierto que los expertos recomiendan que cuanto menos se consuma, mejor.

Los investigadores aconsejan reducir todo lo posible el consumo de cafeína, con ello se eliminan posibles riesgos como los detectados, otras organizaciones como el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos comentan que revisan sus recomendaciones cada uno o dos años, lo que indica que ante los hallazgos realizados revisarán su documentación, pero, de momento, sus recomendaciones siguen vigentes.

Podéis conocer todos los detalles de la investigación a través de este artículo publicado en la página web de la revista científica The American Journal of Clinical Nutrition.

Foto | Daniel Goody

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