¿Se acerca la hora del parto? Refuerza tu estructura muscular y todo será más fácil

Durante el embarazo y el alumbramiento el cuerpo es sometido a un alto estrés. Si no contamos con músculos fuertes y tonificados, dar a luz puede ser un proceso traumático. Para evitarlo basta con seguir algunos consejos que nos preparen para el gran día

Por qué hay que ejercitarse durante el embarazo

El embarazo, el parto y la posterior recuperación del organismo puede darse con fluidez y normalidad si se prepara el cuerpo con antelación. Expertos señalan que si se refuerza la estructura muscular el alumbramiento será más fácil. El trance al que se somete la mujer es duro. Por ello lo mejor es estar a tono, incluso antes de concebir.

Quien esté acostumbraba a ejercitarse y a llevar una vida sana, tiene el terreno abonado. En el embarazo no se deben frenar esas costumbres. Al contrario, hay que conservarlas y reforzarlas. Incluso, para las madres sedentarias hay rutinas que se pueden iniciar gradualmente y que impactarán positivamente en su bienestar y el de su hijo. De hecho, estudios han comprobado que el ejercicio moderado en el embarazo reduce el tiempo de parto. 

Las zonas del cuerpo que más se ven afectadas durante la gestación son la espalda y el área pélvica. Es allí donde deberás concentrarte. Mantener una buena postura y evitar posiciones agotadoras, como sentarse por horas frente al computador, es lo ideal. Durante la preñez los músculos suelen estar más débiles (por las hormonas y cambios biomecánicos), y es habitual que se presenten lumbalgias y dolores.

Reforzar la estructura muscular facilita el parto

Si ya existían patologías en el área lumbar, abdominal o pélvica, hay más probabilidades de sufrir lesiones o desgarres tras el parto. De allí la importancia de corregir malos hábitos posturales y acondicionar los músculos. Matricularse en un gimnasio puede ayudar, pero más allá de eso, hay que detectar los errores cotidianod y aprender a remediarlos. La forma de agacharse, levantarse, sentarse y coger objetos incide notoriamente en el estado físico, más aún en el embarazo. Lo mismo ocurre con la manera de caminar. En esta fase hay que hacerlo con la espalda recta, la mirada al frente y con pasos firmes, pero suaves.

Para dar a luz se requieren músculos tonificados y fuertes. Si posees estas características, la labor de parto será más sencilla. Habrá mayor flexibilidad y menos oportunidades de una complicación. Si además se practican ejercicios respiratorios y de relajación mental, casi está garantizado un final feliz.

Ejercicios recomendados para mejorar el alumbramiento

Son múltiples las publicaciones que alientan a las mujeres embarazadas a ejercitarse, pero antes de salir a correr o tomar unas mancuernas, hay que consultar con el médico. No es igual un ejercicio para una mujer que se ha mantenido en entrenamiento durante toda su vida, que para una que pretenda iniciarse en estas faenas. Eso sí, en cualquiera de los casos es conveniente contar con asesoría, actuar con precaución y asesorarse sobre los ejercicios que puede realizar una mujer en embarazo. 

Los estiramientos o elongaciones que incluyen piernas, caderas y brazos son fabulosos. Colocarse de cuclillas apoyando toda la planta del pie en el piso fortalecerá las pantorrillas y caderas. Pero evita esforzarte más de lo necesario. Mantén la espalda recta, permanece así por unos segundos y levántate con cautela.

Repeticiones sin fatigas

Sentarse sobre una colchoneta o cama firme en posición de Buda es muy beneficioso. Al hacerlo se relajan piernas y caderas. También se tonifica la columna y la pelvis (protagonista durante el parto) se estira. Si se te dificulta realizar la postura, apoya la espalda contra una pared al efectuarla, pues debe estar derecha. Asimismo, puedes usar una almohada para reposar las nalgas. Los pies deben juntarse por las palmas, y los codos reposar sobre tus muslos. Puedes aprovechar el ejercicio para inhalar y exhalar. Así trabajarás tu respiración.

Otra práctica sencilla incluye tu periné. Son los llamados ejercicios de “Këgel”, que sirven para reforzar el suelo pélvico. La fórmula consiste en contraer la vagina como si desearas parar la orina y tratar de levantar algo. Mantén la acción, relaja y luego repite hasta que puedas. Todo esto lo puedes hacer en casa, pero si gustas puedas investigar por los gimnasios para embarazadas. 

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