Relación entre el nivel de azúcar en sangre durante el embarazo y los defectos congénitos en el corazón del bebé

Según los resultados de una investigación realizada por expertos de la Universidad de Stanford, existe una relación entre el nivel de azúcar en sangre durante el embarazo sin llegar a sufrir diabetes, y el riesgo de que el bebé pueda sufrir un defecto congénito del corazón. Dicho riesgo se cuantifica en un 8% por cada 10 miligramos por decilitro en los niveles de glucosa en sangre durante las primeras semanas del embarazo

Defectos del corazón en los fetos

Según los resultados de una investigación realizada por expertos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), un nivel elevado de azúcar en sangre en el embarazo, sin llegar a ser diabetes, se ha relacionado con un mayor riesgo de defectos congénitos en el corazón del bebé. Los investigadores cometan que esta asociación se ha detectado al principio del embarazo, cuando se forma el corazón del feto alrededor de las semanas 6 y 7 de gestación.

Desde hace años se sabe que las mujeres que sufren diabetes tienen un mayor riesgo de dar a luz a bebés con defectos cardíacos, así se ha constatado en varios estudios, además, se había sugerido esa posible relación entre los niveles de azúcar en sangre sin que se sufriera diabetes y los defectos congénitos, aunque no ha sido hasta ahora cuando se ha analizado dicha relación.

Los expertos comentan que la mayoría de mujeres que tienen un bebé con defectos congénitos en el corazón no son diabéticas, lo que proporciona consistencia a la posible relación sugerida en estudios anteriores, por lo que el nivel de azúcar podría ser un indicador que determinará el factor de riesgo. En el estudio se analizaron los historiales médicos de 19.107 de madres y sus respectivos bebés nacidos entre el año 2009 y 2015. Se analizaron los resultados de los análisis de sangre, así como cualquier diagnóstico cardíaco realizado en los bebés durante el embarazo o tras del nacimiento.

Se eliminaron los historiales de madres y bebés que podían alterar los resultados, por ejemplo, los nacidos con enfermedades genéticas, los nacidos en embarazos múltiples, los de madres cuyo IMC (Índice de Masa Corporal) era reducido o elevado. 811 bebés del estudio fueron diagnosticados con cardiopatía congénita, los expertos analizaron los niveles de glucosa en sangre de las madres entre la cuarta semana antes de la concepción y la semana 14 del embarazo, estos datos estaban disponibles en un 13% (2.292) de las participantes del estudio.

Complementariamente, se analizaron las pruebas de tolerancia a la glucosa que se realizaron alrededor de la semana 20 del embarazo a las futuras mamás, pruebas que se pudieron recopilar de 9.511 embarazadas. Tras excluir a las mujeres que tenían diabetes antes del embarazo o que desarrollaron diabetes gestacional, se constató que el riesgo de tener un bebé con un defecto cardíaco congénito se incrementaba en un 8% por cada 10 miligramos por decilitro de los niveles de glucosa en sangre durante las primeras semanas del embarazo.

Ahora es necesario desarrollar un nuevo estudio prospectivo que realice un seguimiento a un grupo de mujeres embarazadas para confirmar y ratificar los resultados que se han obtenido. Si se confirma dicha relación nuevamente, la medición de la glucosa en sangre podría ser muy útil para identificar a aquellas mujeres que tienen más riesgo de tener un bebé con defectos cardíacos y poderles proporcionar una atención especializada que permita aumentar las posibilidades de que tengan bebés sanos.

Podéis conocer todos los detalles de esta interesante investigación a través de este artículo publicado en la página de la Universidad de Stanford.

Foto | Torsten Mangner

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