Qué ocurre en la primera semana del embarazo

La primera semana del embarazo es la que más desapercibida pasa de todo el periodo de gestación, sin embargo, es la más importante, ya que se da el pistoletazo de salida en la formación del futuro bebé. En la primera semana del embarazo se produce la fertilización del óvulo por el espermatozoide, seguidamente se inicia la división celular formando la mórula y después el blastocito, éste viajará por las trompas de Falopio hasta el útero.

Mórula

La fecundación del óvulo por el espermatozoide marca el inicio de la primera semana del embarazo, a partir de este momento se desencadena una serie de cambios físicos, metabólicos, fisiológicos y psicológicos que irán tomando forma a lo largo de toda la gestación. A la primera semana del embarazo no se le da tanta importancia como a las sucesivas semanas, casi se puede decir que en cierto modo pasa desapercibida, algo lógico teniendo en cuenta que la futura mamá quizá no sabe que está embarazada y que no hay signos evidentes del embarazo.

Por otro lado, hasta que el sincitiotrofoblasto (posteriormente explicamos que es) no produzca la hormona gonadotrofina coriónica humana, no se podrá detectar la gestación con el test de embarazo, prueba que se suele realizar con la primera falta de la regla. Pues bien, vamos a saber qué ocurre en la primera semana del embarazo.

La primera semana del embarazo es muy importante, es cuando se da el pistoletazo de salida a una serie de cambios que serán especialmente evidentes en las sucesivas semanas. La fecundación del óvulo por el espermatozoide origina el cigoto y seguidamente se inicia la división celular hasta formar la mórula, una estructura formada por 12 células denominadas blastómetros que darán lugar al embrión.

Durante cinco días la división celular dará lugar a unas 100 células transformando la mórula en un blastocito, todas estas células tienen la particularidad de ser multifuncionales, es decir, se pueden convertir en cualquier tipo de tejido salvo en placenta. En esta primera semana se puede decir que los planos y esquemas para dar forma al bebé se están repartiendo, se define el patrón de trabajo de cada una de las células que forman el blastocito.

El blastocito ya adquiere un cierto carácter independiente, se encuentra recubierto por el trofoblasto, una fina capa de células que se encargan de nutrirlo y mantener su integridad. Hay que decir que esta capa celular será lo que dará forma a la parte embrionaria de la placenta en las próximas semanas. El blastocito emprende el viaje hacia el útero a través de los conductos musculares que conectan el útero y los ovarios, conductos denominados trompas de Falopio- Durante ese viaje los blastómeros, células internas del blastocito, están formando la masa celular que dará forma al embrión.

El viaje del blastocito dura aproximadamente dos días y cuando alcanza el útero se han cumplido siete días desde que se produjo la fecundación. Una vez en el útero, el blastocito se adhiere a una capa celular compacta y esponjosa situada en el interior del útero que se denomina epitelio endometrial. A partir de ese momento, la división celular se acelera y se hace frenética, se forman dos capas, una interna denominada citotrofoblasto, que actúa de anclaje en el endometrio materno, y otra externa que se llama sincitiotrofoblasto, capa importante porque es responsable de producir la gonadotrofina coriónica humana, así como de aumentar la superficie para el intercambio de nutrientes entre el futuro bebé y la madre.

Una vez recibida la noticia del embarazo, el sentimiento que se experimenta es especial, se produce un cambio a nivel psicológico y emocional importante, algo lógico, ya que las mujeres adquieren plena conciencia de que están en el camino que les lleva a ser madres, sabiendo que su trayecto está lleno de sorpresas, cambios y situaciones nunca experimentadas anteriormente.

Foto | Jay Roberts

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