¿Qué es un embarazo prolongado?

Un embarazo prolongado o gestación cronológicamente prolongada es cuando se supera el embarazo a término, es decir, las 40 semanas de gestación. A partir de este momento se pueden abordar dos semanas más de embarazo debido a problemas como la falta de maduración del cuello cervical, el nivel hormonal de la futura mamá, etc.

Semana 42 del embarazo

Se considera un embarazo prolongado cuando se superan las 40 semanas de embarazo, siendo la fecha límite de gestación la semana 42, semana en la que el parto se producirá, sea de forma natural o por cesárea. No se conocen exactamente cuáles son las razones por las que un embarazo puede ser más prolongado que otro, pero se conocen los factores que influyen en ello, por ejemplo, el nivel hormonal de la madre, la inmadurez de algunos de los órganos del feto, la falta de maduración del cuello cervical, etc.

Un embarazo prolongado y alcanzando la semana 42 de gestación, tiene más posibilidades de que el parto sea más complicado y termine realizándose por cesárea, es lo que se denomina parto quirúrgico. A partir de la semana 41 del embarazo los controles médicos que se realizan son más exhaustivos y se monitoriza al feto cada tres días o antes, siempre dependiendo de las condiciones y situación de cada embarazo.

A partir de la semana 41 se procede a realizar el Índice de Bishop, se trata de un examen para determinar la viabilidad de un parto natural inducido, hay que tener en cuenta que al superar las 40 semanas de gestación existen más posibilidades de que el bebé sea más grande, lo que podría derivar en complicaciones a la hora del parto, tanto para la madre como para el bebé.

El índice o test de Bishop toma los valores de la dilatación cervical, la posición cervical, el borramiento cervical, la consistencia cervical y la posición y encajamiento del bebé, la puntuación obtenida de todas las variables determinará si es posible inducir el parto natural. A cada variable se le asigna una puntuación de 0 a 2 o de 0 a 3, superando una puntuación de 8 existen muchas probabilidades de lograr un parto vaginal con éxito.

En un embarazo prolongado la placenta es menos funcional, algo lógico, ya que se ha superado el periodo normal de embarazo y ha envejecido, lo que podría afectar al aporte de oxígeno y nutrientes que recibe el bebé. Otro problema es la reducción del líquido amniótico, por ello es tan importante realizar un seguimiento metódico mediante la monitorización fetal. Existen más probabilidades de que se produzca una compresión del cordón umbilical, lo que deriva en sufrimiento fetal, provocando la liberación del meconio en el líquido amniótico que será aspirado por el futuro bebé.

Estas son algunas razones de peso para controlar de cerca el embarazo, si los especialistas detectan o prevén posibles complicaciones, actuarán en consecuencia, siendo probable el parto por cesárea, algo común en las mujeres que alcanzan las semanas 41 o 42 del embarazo. Hay que decir que el parto inducido con oxitocina y la nuliparidad aumentan significativamente el riesgo de que el parto sea por cesárea.

Es posible que se deba practicar una episiotomía a fin de evitar desgarros musculares en el suelo pélvico, se trata de una incisión quirúrgica que se realiza en el periné y en los músculos vaginales con un bisturí, algo justificado en un embarazo prolongado debido al tamaño del bebé. En una gestación cronológicamente prolongada, los bebés son hipermaduros o postmaduros, tienen un aspecto físico un poco diferente al de un bebé que ha nacido a término, se presentan más arrugados por estar más tiempo en contacto con el líquido amniótico, y tienen el pelo y las uñas más largas, algo lógico por el retraso de las dos semanas para nacer.

Foto | benjgibbs

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