Qué es un embarazo abdominal

Un embarazo abdominal es una forma de embarazo ectópico agresiva cuyo indice de mortalidad materna es superior al de un embarazo ectópico. A diferencia de otros tipos de gestaciones ectópicas, el bebé puede ser viable y llegar al nacimiento.

Formas de embarazo ectópico

Anteriormente hemos hablado del embarazo ectópico, un embarazo que se produce fuera de la matriz, suele alojarse en un lugar próximo a ella. Este tipo de gestación en la mayoría de los casos acaba en un aborto espontáneo o en su defecto, se induce al aborto porque el bebé no se puede desarrollar correctamente. Hoy queremos hablar de una forma de embarazo ectópico que tiene un mayor índice de mortalidad materna dentro de este grupo, hablamos del embarazo abdominal.

En una gestación abdominal el embrión se implanta en el interior de la cavidad peritoneal, es decir, en el peritoneo y concretamente entre la capa peritoneo parietal adherida a la pared del abdomen, y el peritoneo visceral, capa interior que envuelve los órganos situados dentro de la cavidad abdominal. Aunque el índice de mortalidad materna en este tipo de gestación es mayor, en ocasiones puede derivar en un nacimiento viable. La mujer que tiene un embarazo abdominal (en ocasiones el diagnóstico no es certero) presenta los signos normales del embarazo, pero también puede tener síntomas concretos como problemas gastrointestinales, dolor abdominal o sangrado vaginal. En todo caso, es un embarazo de riesgo que puede producir un sangrado intraperitoneal una embolia pulmonar, una coagulopatía… las consecuencias son fatales para la futura mamá.

Se calcula que el 1% de los embarazos ectópicos son abdominales, aunque esta incidencia varía dependiendo del país, en el caso de Estados Unidos se produce en 10 de cada 100.000 embarazos, en el caso de Nigeria el número se incrementa a 34. El indice de mortalidad materna se establece en 5 de cada 1.000 casos, es decir, 7 veces más que en el caso de un embarazo ectópico. En este tipo de gestación la implantación del embrión se puede producir en el peritoneo, en el saco de Douglas, en el intestino… incluso se han encontrado casos raros en los que se ha implantado en el bazo (embarazo esplénico) o en el hígado (embarazo hepático). Otros casos más extraños han situado al embrión en la parte inferior del diafragma resultando un embarazo diafragmático.

El tratamiento ante este tipo de embarazo es quirúrgico y generalmente se termina con la gestación, claro, que en algunos casos y siempre que se cumplan una serie de requisitos, es viable como ya hemos indicado anteriormente, que no existan malformaciones congénitas en el feto y que esté con vida, que la madre esté ingresada en una unidad materna y que pueda estar debidamente atendida y monitoreada, que la implantación de la placenta se haya realizado en la parte inferior del abdomen, lejos del bazo y del hígado… Son varios requisitos y es el personal especializado el que deberá realizar un dictamen.

En una gestación abdominal el avance del embarazo compromete al feto y si no se recibe la ayuda necesaria muere, una mujer puede tener este tipo de embarazo y no sufrir los síntomas de parto, el feto muerto termina calcificándose y convirtiéndose en un lithopedion, popularmente llamado bebé piedra. Al ser el feto demasiado grande para ser reabsorbido por el organismo, se calcifica su exterior para proteger el cuerpo de la madre del tejido fetal muerto y así prevenir la infección.

Ante un embarazo abdominal se recomienda una laparotomía, un proceso quirúrgico cuya finalidad es abrir y examinar el abdomen para tratar sus problemas, este proceso se realiza cuando se ha diagnosticado el tipo de gestación. De todos modos, si se ha superado la 24 semana de embarazo y el bebé sigue con vida, con la oportuna asistencia y supervisión médica puede ser un embarazo viable con un bebé que deberá nacer a las 34-36 semanas, mediante la laparotomía, ya que no se producirá el trabajo de parto y será necesario sacar al bebé.

Los bebés viables son muy pocos, generalmente tienen defectos de nacimiento consecuencia de la compresión por la ausencia de líquido amniótico. En el caso de que todo saliera bien, los especialistas médicos se enfrentarían a otros problemas. En un embarazo normal, la contracción uterina controla la pérdida de sangre, en cambio, en un embarazo abdominal la placenta está situada sobre el tejido que no puede contraerse, por lo que intentar retirarla puede derivar en una gran pérdida de sangre, por ello se suele dejar en su lugar facilitando que se produzca una regresión natural que durará unos cuatro meses.

En ocasiones se generaliza sobre el embarazo ectópico, pero cómo podemos comprobar, hay diferentes formas que pueden ser más o menos agresivas y complicadas. A través de este artículo de Elsevier podréis conocer más detalles sobre lo qué es un embarazo abdominal.

Foto | Euthman

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